9 chaquetas de piel imprescindibles para el entretiempo
Cortesía de Lloyd's
Con la subida de las temperaturas, el armario masculino entra en ese punto intermedio en el que los abrigos más contundentes dejan paso a prendas más ligeras. Es el momento de despedirse de los tejidos más pesados y apostar por capas que acompañen sin abrigar en exceso. Porque, aunque el frío intenso quede atrás, todavía no estamos en pleno verano: el entretiempo exige equilibrio, y ahí es donde la cazadora se convierte en la gran aliada.
En todas sus versiones, la cazadora vuelve a ocupar un lugar protagonista esta temporada. Y más aún si tenemos en cuenta el regreso rotundo del cuero, que se reafirma como uno de los materiales clave del año. Invertir en una buena chaqueta confeccionada en este material no solo es una decisión estilística acertada, sino también práctica. El ante, por su parte, sigue jugando ese papel más discreto pero igualmente relevante: aporta textura, profundidad y una elegancia relajada capaz de elevar cualquier look sin estridencias.
Entre las siluetas que dominan la temporada, clásicos como las bikers, las aviadoras o las chaquetas de inspiración worker se mantienen como apuestas seguras. Sin embargo, este año comparten protagonismo con nuevas interpretaciones que pisan fuerte: las sobrecamisas de mayor gramaje (también conocidas como shacket), los diseños con cuello embudo y, por encima de todas, la silueta bomber, que se consolida como la gran favorita del momento por su versatilidad y su capacidad para adaptarse a cualquier estilo.
A continuación, descubre nuestra selección de chaquetas de piel para dar la bienvenida a la primavera.
La joya de la corona
Sin duda, una de las piezas más suculentas de esta lista por varias razones. ¿La primera? La casa Pertegaz tiene detrás una de las historias más sólidas y relevantes de la moda española. De hecho, Manuel Partagaz se situó en su momento al nivel de los grandes couturiers europeos, siendo su nombre uno de los favoritos para suceder a Christian Dior tras su muerte. ¿La segunda? Se trata de una bomber de cuello camisero impecable, con un corte simplemente perfecto ¿Y la tercera? Gracias a un enfoque súper pulido y minimalista, más que tendencia, esta pieza rebosa atemporalidad, siendo de esas chaquetas que te acompaña durante toda la vida.
Casual relajada
Con su acabado suave y ligeramente aterciopelado —propio de este tipo de piel, más flexible y cómoda para el uso diario— y su diseño limpio, esta cazadora de ante se mueve entre lo casual y lo formal con total naturalidad. Es una prenda fácil de llevar, pensada para quien busca estilo sin esfuerzo, y que encajaría perfectamente en el armario de iconos como Jacob Elordi, referente actual de ese look desenfadado pero cuidado.
Estilo Top Gun
Nos encontramos ante la última oportunidad de ponernos una chaqueta aviadora. Su característico cuello de borreguito ha estado muy de moda este año, pero resultará demasiado caluroso cuando finalmente se instalen los aires más veraniegos. Con un corte bomber tradicional (puños y cintura de canalé), esta de Lottusse mantiene intacto el ADN de las chaquetas de altos vuelos, pero es en los materiales donde la firma menorquina marca la diferencia: la piel de cordero merino, suave y de gran calidad, eleva la prenda a un nivel claramente premium.
La eterna rebelde
El origen de la biker se remonta a 1928, cuando Irving Schott diseñó la primera chaqueta motera con cremallera —la mítica Perfecto— pensada para proteger a los motoristas. Sin embargo, fue Marlon Brando quien la convirtió en icono absoluto al llevarla en la película Salvaje (1953), transformándola en símbolo de rebeldía juvenil y contracultura. Esta versión de The Kooples mantiene los códigos esenciales —cremallera asimétrica, solapas amplias, actitud desafiante— pero los actualiza con un corte más estilizado y pegado al cuerpo, aportándole un aire contemporáneo y urbano.
La tendencia silenciosa
Otra opción de ante que se adentra aún más en el terreno de la sencillez. La botonadura oculta le aporta un acabado súper pulcro, mientras que su cuello alto se alza como la gran tendencia de la temporada, abrazándote con ese aire sofisticado que hemos visto en las pasarelas y el street style más cool. En un tono verdoso, parece haber nacido para llevarla con unos tejanos claros o de aspecto desgastado, aunque su corte tan minimalista la hace más que factible para estilismos cosmopolitas más elevados.
La motera Y2K
Una opción pensada para quienes quieran ir un paso más allá de la cazadora clásica de arriba o de los diseños setenteros de grandes proporciones. Esta reinterpretación recoge el espíritu del asfalto más dosmilero con esos hombros y costados rayados, como si hubieran trasladado las zonas acolchadas de una chaqueta profesional a una pieza urbana, y remata con cuello con cierre de botón a presión para un acabado todavía más afilado. Si antes estabamos ante la biker jacket de Salvaje (1953), ahora estamos ante la de Torque (2004), pero mucho más fina, eso sí.
Lujo minimalista
Ya avisamos que el corte bomber es el dueño absoluto de las mentes más fashionistas del momento, pero eso no significa que no tenga variedad. Por ejemplo, aquí nos encontramos ante un ejercicio reduccionista que nos brinda Sandro. ¿El resultado? Una cazadora de piel lisa y esencial en la que ni falta ni sobra nada. Con puños y bajo acanalados, interior forrado y bolsillos ribeteados, la mención especial se la lleva el cuello, que abierto simula unas anchas solapas, mientras que cerrado forma un cuello embudo que es pura tendencia.
La sobrecamisa que aporta el toque cool
Una de las grandes protagonistas del año pasado fue la sobrecamisa, cuyo éxito ha traído alguna que otra variante. La más popular de todas ellas ha sido su versión transformada en chaqueta, conocida entre el público inglés como la shacket. De mayor gramaje, envergadura y consistencia, responde exactamente a lo que suena: el siguiente nivel natural de una sobrecamisa. Esta versión de Calvin Klein, además, tiene la ventaja de poseer uno de los colores tendencia de este año, el chocolate, y contar con un corte relajado y oversize, convirtiendo automáticamente a cualquiera que se la ponga en el más cool del lugar.
La utilitaria con estilo
Hay clásicos que nunca fallan, y el estilo worker es uno de ellos. Directa del imaginario de la ropa de trabajo, esta pieza recupera esa estética funcional que nació en talleres y fábricas, con bolsillos de parche y líneas limpias pensadas para durar, pero la traduce a clave urbana con un acabado pulido y contemporáneo. El resultado es una prenda honesta, sin artificios, de esas que funcionan con todo y elevan cualquier conjunto sin esfuerzo.
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