Los vestidos camiseros que no te querrás quitar en todo el verano
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
Nacieron hace más de un siglo para ser útiles y supercómodos, y así sigue siendo: el vestido camisero es una de las pocas prendas que te pueden acompañar tanto a la playa como a una jornada en la oficina. Pero, ¿por qué es tan versátil y eficiente? Porque se trata de una prenda inherentemente práctica. Tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial, fue el uniforme de trabajo de las mujeres que se vieron obligadas a cubrir algunos de los puestos de trabajo que dejaron los hombres. En 1947, esta prenda dejó de ser por fin un vestido para el trabajo y se convirtió en una sofisticada pieza gracias a Christian Dior y su icónica colección del New Look. En los 70, el vestido camisero contribuyó a la estética safari con piezas de napa o ante de silueta recta y largo mini; y en los 80 formó parte del plan de la moda para empoderar a la mujer en el trabajo —Diane von Furstenberg ya había creado su icónico wrap dress.
En todas estas versiones del pasado y en algunas renovadas, el vestido camisero no solo es tendencia, sino que se presenta como la pieza más versátil para esta temporada: con capazos y sandalias de rafia para un plan de día en el chiringuito o con sandalias de tiras spaghetti y bolsos de mano para la noche.
01.
Con detalles artesanales
El bordado inglés funciona tanto de día como de noche —lo han llevado iconos de estilo en looks bucólicos y en refinadas piezas—, aporta un toque naïf a un vestido que por su origen a veces necesita un poco de romanticismo, y nos conecta con nuestras raíces artesanales.
02.
El vestido como lienzo
Su espíritu minimalista y la sobriedad de sus líneas hacen del vestido camisero un soporte perfecto para estampados artísticos, que aportan un toque de color sin perder de vista la serenidad. Este tipo de vestido es tan versátil (pasa de la piscina a la oficina dependiendo de sus combinaciones) que incluso puede llevarse sobre un pantalón sastre en un equilibrio perfecto entre sofisticación y simplicidad.
03.
Reescribir la historia de la moda
En 1947 Christian Dior cambió el vestido camisero para siempre. La silueta A y el empleo de otros tejidos más sofisticados hicieron que este pasase de contextos de trabajo a otros más festivos, incluso en dress codes de noche. Esta temporada, esta silueta se presenta como una opción perfecta para looks de invitada o noches de verano inolvidables.
04.
Estética vintage
Debido a su origen funcional, el vestido camisero se llevó mucho dentro de casa, así que es inevitable que nos recuerde a nuestras abuelas. Los diseños de estética vintage con estampados florales y de manga corta, son super prácticos y favorecedores, pero también un homenaje a las mujeres que cuidan.
05.
Vestir para el Mediterráneo
Sencilla, refrescante y con vocación artesanal, así es el aura mediterránea que todos los veranos se presenta como tendencia, pero sobre todo como un estilo de vida. El vestido camisero, en algodón o lino, combina con accesorios de inspiración artesanal, como los de mimbre o rafia, y tonos relajados –azul, blanco, kaki o beige— que invitan al relax.
06.
La feminización de la camisa
El vestido camisero más literal toma su estética de las camisas masculinas confeccionadas en algodón y con estampaciones de rayas en azul y blanco. Pero, a pesar de su origen, esta pieza es cien por cien femenina, así que celébralo con diseños que beben de la sastrería clásica, pero que añaden delicados detalles de encaje, bordados o pasamanería.
07.
El estilo safari que siempre funciona
Hace mucho tiempo que la estética safari dejó de ser una tendencia para convertirse en un básico del verano: si alguna vez dudas qué llevar cuando suben las temperaturas, inspírate en Memorias de África. Y entre todas las piezas que componen esta estética, los vestidos camiseros son un must —por supuesto, en tonos tierra o caqui—. A este look le sientan fenomenal los accesorios en piel, mimbre o yute y los tonos dorados.
08.
Un viaje a Portugal
Hemos dejado atrás al minimalismo escandinavo para dar paso al universo technicolor de la vibrante estética portuguesa. También en decoración. El 'más es más' del país vecino ha llegado a nuestras casas y sobre todo a nuestros armarios con piezas que celebran los tonos saturados en combinaciones como el verde intenso con el turquesa, el rojo con el rosa, el amarillo con el naranja... o todos a la vez.
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