El desperdicio de alimentos es un reto prioritario para alcanzar los ODS y somos conscientes del impacto social, económico y medioambiental que tiene. Por ello avanzamos en su gestión con iniciativas centradas en tres ejes principales: prevención, redistribución/valorización y sensibilización sobre un consumo responsable.
Dentro de las acciones de prevención, trabajamos en los procesos internos de compra y aprovisionamiento, para adaptar la oferta en función de la demanda y bajo unos estrictos controles en la manipulación y mantenimiento de la cadena de frío para evitar el deterioro de los productos.
Impulsamos iniciativas para recuperar y aprovechar los excedentes retirados de la venta que son aptos para el consumo. Esto nos ha permitido donar más de 3 millones de kilos a Bancos de Alimentos y otras entidades, reduciendo así el impacto desde una dimensión social.
Para lograr este objetivo trabajamos con los proveedores incorporando criterios de compra y gestión racionales basados en nuestras necesidades, adaptando el stock en función de la demanda. Además, colaboramos activamente con el Banco de Alimentos para evitar la generación de desperdicio alimentario. De esta manera contribuimos a una labor social en favor de los colectivos más vulnerables al tiempo que nuestra actividad comercial minimiza el impacto en el medio ambiente.