Es tan antiguo como las primeras sociedades humanas organizadas. Y aunque no se sabe exactamente dónde ni cuándo se comenzó con su elaboración, existen muchas leyendas e historias sobre el origen del mismo. Según la mitología griega fueron los dioses del Olimpo, quienes, queriendo hacer a los mortales un regalo duradero, les enseñaron a elaborar queso para su disfrute.
Más verosímil es la leyenda árabe, según la cual un pastor nómada, que se quedó sin recipiente para transportar la leche, mató un cabrito y utilizó su estómago como odre. De camino a casa, consecuencia del calor, del zarandeo y de las condiciones idóneas del estómago del animal, la leche se tornó en un producto sólido que resultó de su agrado. Más tarde los romanos fueron grandes consumidores de queso, inclinándose en sus preferencias hacia el queso de cabra. Algunos de ellos ya se condimentaban con pimienta o especias. A medida que los pueblos bárbaros fueron invadiendo el Imperio Romano, trajeron consigo sus técnicas queseras propias, que llegan hasta nuestros días. A lo largo del s.XX, avanzados descubrimientos en los campos de la bacteriología, la química y la técnica han sido los responsables de la rápida modernización que ha experimentado el sector quesero.
A pesar de todos los avances, no se ha perdido nunca el toque artesanal característico de todos nuestros quesos. España, actualmente, dispone de un protagonismo creciente y relevante a nivel mundial, ya que cuenta con 14 Denominaciones de Origen protegidas de quesos dentro de la Unión Europea.
Manchegos y castellanos
Dentro del rico mosaico de los quesos españoles cobra especial relevancia el queso manchego. Esta joya de nuestra gastronomía, famosa en todo el mundo, es el producto del saber artesano de generaciones de maestros queseros manchegos. Está elaborado a partir de la leche de oveja manchega, una variedad ovina autóctona, y se caracteriza por su forma cilíndrica, su dureza, su grasa y por su corteza de color amarillo pálido o verdoso negruzco.
El interior del queso manchego es compacto, con ojos pequeños desigualmente repartidos, de color variable desde el blanco hasta el marfil amarillento. Su aroma y sabor son fuertes pero agradables y se enriquecen con el tiempo de maduración. Tanto en los quesos manchegos como en los castellanos, hay variedades para todos los gustos: tiernos, semicurados, curados, viejos. Las características de cada una de ellas dependen, en buena medida, de sus periodos de maduración y, sobre todo, de la mezcla de leches con que se elaboran.
Si quieres disfrutar de sus diferentes matices de sabor, textura y olor, con la mejor calidad y toda la mayor variedad de quesos nacionales e internacionales que puedas imaginar, nada mejor que acercarse a la Charcutería del Supermercado El Corte Inglés y dejarse asesorar por nuestros expertos charcuteros. Te sorprenderán.
Y recuerda que puedes disfrutar de todas las ventajas que te ofrece el Supermercado online de El Corte Inglés. Encuentra todos los ingredientes que necesitas en su gran selección de productos y marcas.
El queso, junto con el jamón, es uno de los grandes patrimonios culturales gastronómicos de nuestro país y también del mundo.
Habla ahora…