ZARAH GHAHRAMANI

Nació en Tehran en los años ochenta, en el seno de una familia de clase media comfortable. Su padre, un musulmán de origen kurdo, sirvió al ejército bajo la férula del Shah, pero al llegar la revolución islámica renunció a la salida fácil del exilio y decidió abrir una tienda en un bazar de Theran. La madre de Zarah, de religión zoroastra, crió a sus seis hijos en el amor y el respeto. La familia Ghahramani se vio obligada a vivir (y pensar) a caballo de dos mundos prácticamente irreconciliables: el mundo exterior, regulado por los valores del fundamentalismo más opresivo por un lado y por otro el ambiente liberal que se respiraba en casa, dominado por los viejos valores de la cultura persa. Zarah pudo escoger entre la religión del padre y la de la madre y optó por la de la madre -respetando la fe de su padre.