Uñas ‘old money’, la manicura que tienes que fichar para tus fiestas y eventos esta temporada
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
Tras una era de excesos estilísticos de todo tipo, quienes nos sentimos más cómodos con las propuestas estéticas de perfil bajo estamos de enhorabuena. Y todo gracias al triunfo de esa corriente que en moda y belleza se ha hecho viral con el nombre de lujo silencioso. En el universo de la belleza, la etiqueta quiet luxury se traduce en una piel impecable y natural, un maquillaje contenido, un cabello sano y alejado de artificios, rutinas minimalistas, aromas sutiles... En cuanto a la manicura, la tendencia quiet luxury ha derivado en una microtendencia específica que se ha bautizado con el nombre de old money, que —como el lujo silencioso— apuesta por la elegancia sin estridencias.
Piensa en la clásica chica de buena familia. Visualiza sus manos. La estética old money pone el foco en unas uñas impolutas, perfectamente cuidadas, que transmiten sofisticación sin resultar llamativas o extravagantes. Adiós, nail art, colores estridentes, longitudes extremas, perfiles afilados, diseños rocambolescos y acabados mate. Hola, simplicidad, diseños discretos, tonos traslúcidos, formas orgánicas y acabados glossy.
La longitud ideal para una manicura old money es "corta o moderadamente larga, limada en formas suaves y clásicas, como la almendra, el óvalo o un cuadrado con los bordes redondeados", dicen en essie. En cuanto a los tonos, más allá de la francesa —puro statement de chica de buena familia por definición— el color porcelana traslúcido o blanco lechoso, el rosa palo y el nude son las apuestas ganadoras. El toque definitivo es un top coat glossy para un acabado brillante que potencie la sensación de uña sana. Toma nota de nuestra selección de esmaltes para una manicura old money impecable.
Blanco nácar o porcelana
De aspecto pulcro y lujoso, los tonos de esmalte blanco lechoso o porcelana aportan luz a las manos y crean un efecto óptico de dedos estilizados y juveniles. Súper versátil, esta gama cromática es la base del lienzo perfecto para cualquier ocasión, desde un evento formal hasta para ir a la oficina o incluso para estilismos sporty. Del hueso al cáscara de huevo, pasando por el tono nata montada, el marfil, el talco o el tono ostra, otra gran ventaja a tener en cuenta es que los tonos porcelana disimulan las imperfecciones de la uña natural y dan a las manos una apariencia limpia y uniforme muy sofisticada.
Rosa palo
Es, tal vez, el tono más eterno y atemporal para una manicura a la vez lujosa y discreta. Un auténtico fondo de armario en lo que a esmaltes de uñas se refiere. El rosa palo o pétalo suave conquista por su efecto romántico y delicado. La ventaja indiscutible de los rosados con subtonos empolvados es que favorecen a todas las pieles, tanto las más pálidas como las más bronceadas. Elige entre los matices del rosa bebé, peonía, champán rosé, rosa viejo, rosa ballerina o blush. Su naturaleza neutra los convierte en un comodín infalible para combinar con cualquier estilismo sin desentonar.
Nude
Visualiza esta imagen: camisa blanca, vaqueros clásicos, mocasines de ante, manicura nude... El tono piel se asocia a la estética pija u old money porque transmite pulcritud y máxima sofisticación. La asociación no es casual: en la década de los 90, firmas como Calvin Klein proclamaron el potencial de una manicura exquisita pero imperceptible como sinónimo de elegancia atemporal. La gama de posibilidades para hacerla realidad es ilimitada: tono dulce de leche, latte, caramelo, nuez pecana, terracota, durazno, visón... Siempre perfectos.
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