Pomada, cera, pasta o spray: cómo elegir el producto de peinado adecuado
Cortesía Beauty Studio El Corte Inglés
El cuidado del cabello masculino ha evolucionado de manera notable a lo largo del tiempo, convirtiéndose en un elemento fundamental de estilo y expresión personal. Aunque peinarse ha sido parte de la rutina diaria desde tiempos antiguos, la verdadera revolución llegó en el siglo XX, cuando las pomadas y ceras empezaron a producirse de forma industrial.
En los años 20 y 30, actores de Hollywood como Rudolph Valentino y Fred Astaire popularizaron estilos perfectamente peinados, brillantes y pulidos, mostrando que el cabello podía ser un símbolo de elegancia y distinción. Estas primeras pomadas, generalmente a base de grasa o aceite, ofrecían brillo y control, y marcaron el inicio de lo que hoy conocemos como grooming masculino.
En las décadas siguientes, los peinados fueron evolucionando con la cultura y la música. Los años 50 trajeron el icónico slick back y el pompadour, adoptados por figuras como James Dean y Elvis Presley, quienes no solo marcaron tendencia, sino que hicieron del cabello un elemento de rebeldía y estilo juvenil. En los años 70 y 80, bandas de rock y estrellas de cine introdujeron looks más desestructurados, texturizados y naturales, lo que impulsó la aparición de ceras y pastas que permitían mayor libertad creativa y volumen sin perder el control. La historia del peinado masculino refleja así una constante interacción entre moda, cultura y personalidad.
Hoy, el mundo del grooming masculino combina tradición y modernidad. Los hombres pueden elegir entre una amplia gama de productos —pomadas, ceras, pastas y sprays— para conseguir desde un look clásico y pulido hasta un estilo moderno y desenfadado. Entender esta historia permite apreciar no solo la función de estos productos, sino también su papel en la construcción de la identidad masculina a lo largo del tiempo, demostrando que peinarse, más que una cuestión de simple estética, es un acto de expresión y de actitud.
Pomadas
La pomada es un imprescindible del peinado masculino para quienes buscan un acabado brillante, controlado y elegante. Su textura cremosa permite una aplicación uniforme, aportando fijación flexible sin perder el movimiento natural del cabello, lo que la hace ideal para estilos pulidos como el slick back o la raya al lado, especialmente en cabellos medios o largos. Puede ser a base de agua, más ligera y fácil de eliminar, o de aceite, con mayor brillo y fijación. Para aplicarla correctamente, basta con calentar una pequeña cantidad entre las manos y distribuirla de manera uniforme, pudiendo retocar el peinado durante el día para mantener un look sofisticado, definido y con sabor a vieja escuela.
Ceras
La cera es un producto versátil que aporta fijación media-alta y un acabado natural, ideal para dar textura y definición sin rigidizar el cabello. Permite moldear mechones con movimiento, por lo que funciona especialmente bien en cabellos cortos o medios y en estilos modernos o desenfadados, con acabado mate o ligeramente satinado según la fórmula. Para aplicarla, basta con calentar una pequeña cantidad entre las manos y trabajarla sobre el cabello seco o ligeramente húmedo, evitando excesos para no apelmazar; además, puede combinarse con spray fijador para prolongar la duración del peinado sin perder naturalidad.
Pastas
La pasta es ideal para quienes buscan volumen, textura y un acabado mate natural, manteniendo el cabello flexible y con movimiento a lo largo del día. Aporta una fijación media que permite crear estilos desenfadados y modernos sin rigidez, funcionando especialmente bien en cabellos finos o en looks casuales con efecto despeinado. Para aplicarla, basta con trabajar una pequeña cantidad entre las manos y distribuirla de manera uniforme desde la raíz hasta las puntas, moldeando con los dedos para definir la forma; además, puede combinarse con un spray ligero si se desea mayor fijación sin perder naturalidad.
Sprays
El spray fijador es el aliado perfecto para finalizar cualquier peinado, ya que aporta fijación extra y ayuda a mantener el estilo intacto durante todo el día. Puede utilizarse sobre pomadas, ceras o pastas para reforzar su durabilidad, o por sí solo para controlar cabellos sueltos, con distintos niveles de fijación que van de ligera a fuerte y un acabado generalmente transparente o sutilmente brillante. Para aplicarlo correctamente, conviene pulverizar a unos 20-30 cm del cabello, evitando excesos para no apelmazar, y usarlo tanto al final del peinado como durante el proceso de estilizado; es ideal para quienes buscan un look duradero, con control y resistencia, pero sin renunciar a la naturalidad.
Del gimnasio a la oficina: cómo refrescar tu piel después de entrenar
Rutina detox capilar: elimina residuos y devuelve el brillo natural
Cómo elegir tu perfume según tu personalidad (y acertar siempre)
Ritual de cuidados para proteger la piel si vas a esquiar
