Notas de cuero, iris y vetiver: las familias olfativas que dominarán la temporada
Ilustración: Gonzalo Muiño
Si alguna vez has intentado describir un perfume y has acabado diciendo aquello de “huele… bien”, tranquilo: no eres el único. Para poner un poco de orden en ese universo de cítricos, maderas, especias y flores existen las familias olfativas, una forma de clasificar los perfumes según las notas y acordes que dominan su composición. En perfumería masculina, las más habituales son las amaderadas, aromáticas, cítricas, orientales, cuero, florales o acuáticas, aunque las fronteras entre unas y otras son cada vez más difusas.
Y precisamente ahí está lo divertido. La perfumería masculina lleva tiempo alejándose de la idea de que un perfume para hombre tiene que oler necesariamente a madera recién cortada, ducha de gimnasio y virilidad embotellada. Las composiciones actuales juegan con ingredientes que antes parecían reservados a otros territorios, mezclan familias y reinterpretan clásicos con bastante menos pudor.
Esta temporada, tres notas apuntan especialmente alto: cuero, iris y vetiver. Tres ingredientes con personalidades muy diferentes que, sin embargo, comparten algo: están demostrando que todavía se puede decir mucho con un perfume sin recurrir siempre al mismo manual. Del cuero más oscuro al iris empolvado y sofisticado, pasando por el vetiver verde, terroso o incluso cremoso, estas son las familias olfativas y los perfumes que merece la pena tener en el radar.
Cuero
Tradicionalmente asociado a perfumes intensos y de carácter, el cuero aporta profundidad y una cierta oscuridad a las composiciones, especialmente cuando se acompaña de maderas, especias, incienso o notas ambaradas. Sin embargo, esta temporada el cuero vuelve con ganas de quitarse la fama de tipo duro. Pese a que sus aromas suelen moverse entre lo cálido, lo seco, lo ahumado y lo ligeramente animal, la perfumería contemporánea lo está mezclando con ingredientes más suaves y golosos como la vainilla, el iris o los almizcles, dando lugar a cueros cremosos, aterciopelados e incluso ligeramente dulces.
Iris
Con un carácter empolvado, elegante y ligeramente terroso, el iris tiene una extraña cualidad de cambiar radicalmente de personalidad según con qué otros ingredientes se junte. En la perfumería masculina se suele utilizar tradicionalmente para aportar sofisticación y ese punto limpio y distinguido que hace que un perfume huela cuidado. Las nuevas composiciones se alejan de esa pompa empolvada y lo llevan a terrenos más oscuros, cremosos, minerales o incluso sensuales, mezclándolo con cuero, vainilla, incienso o acordes amaderados. El resultado son perfumes con una textura mucho más rica y contemporánea.
Vetiver
El vetiver es probablemente una de las notas con más mala fama entre quienes todavía piensan que un perfume masculino tiene que oler a limpio y punto. Procedente de las raíces de una planta tropical, tiene un perfil seco, terroso y vegetal, y que vuelva a estar en primera línea esta temporada tampoco es casualidad. El vetiver se está reinterpretando combinándose con cítricos para hacerlo aún más luminoso, con maderas e incienso para subrayar su lado terroso o incluso con vainilla, almizcles y acordes cremosos para llevarlo a un terreno mucho más moderno. El resultado es una nota tremendamente versátil que puede ser fresca y limpia, oscura y ahumada o cálida y envolvente según la composición.
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