Queremos centrarnos en esta ocasión en amores de película que tienen un punto -más bien, varios- de obsesión. Son amores diferentes a los convencionales y diferentes entre sí, pero con algo en común: que, precisamente, no son nada comunes. En algún caso, incluso, las flechas que lanzó Cupido no sólo alcanzaron al corazón de sus protagonistas, sino también a su cabeza...
¿Seguro que todas las obsesiones dan lugar a algo negativo? Desde luego, si hay una película en la historia del cine que puede romper con esa creencia, ésa es Vértigo (1958). La sinestésica película de Alfred Hitchcock protagonizada por James Stewart y Kim Novak demuestra que las obsesiones también pueden ser el origen de algo muy bueno: una auténtica obra maestra del cine que figura entre las mejores películas de la historia.
El personaje de Terence Stamp en El coleccionista (1965), de William Wyler, pasaba de coleccionar mariposas a capturar a la chica por la que se sentía atraído (Samantha Eggar) y retenerla en su casa.
En
Átame, de
Pedro Almodóvar, la obsesión por la mujer deseada también se desarrolla en forma de secuestro: el que lleva a cabo -y los cabos sabemos que se atan- el personaje de Ricky (Antonio Banderas) con Marina (Victoria Abril).
4. "Drácula, de Bram Stoker"
Además de causar miedo,
Drácula, la novela inmortal -valga la expresión- de Bram Stoker, era una historia de amor. Obsesivo, pero amor al fin y al cabo. La versión cinematográfica de
Drácula realizada por
Francis Ford Coppola (1992) desprendía esa fidelidad al espíritu de la obra y reflejada en el mismo título de la película (
Drácula, de Bram Stoker). A su manera, Drácula (Gary Oldman) bebía los vientos -y la sangre- por Mina Harker (Winona Ryder), en quien veía el rostro de su antigua amada.
Jerry Fletcher, el taxista de Conspiración interpretado por Mel Gibson, está loco por Alice (Julia Roberts). En realidad, está loco, sin más. O al menos eso es lo que parece por las extrañas teorías conspirativas que elabora… y porque tiene que comprar un ejemplar de El guardián entre el centeno cada vez que ve uno en una librería. Eso sí, la obsesión de Jerry por Alice, a cuyos niveles sólo puede alcanzar su obsesión por la verdad, es mucho más sana que la de otros amores obsesivos de esta lista.
Las citas de Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) y Clarice Starling (Jodie Foster) en El silencio de los corderos (1991) eran de todo menos románticas. Una celda en un hospital psiquiátrico de Baltimore, sin un rayo de luz natural, no era el mejor escenario posible, pero menos aún, por supuesto, el canibalismo del doctor Lecter. Ni tampoco las prisas de la aprendiz del FBI por sacar información al considerado como mejor villano de la historia del cine por el American Film Institute. Sin embargo, en Hannibal (2001), ya con Julianne Moore en la piel -que no se entere Búfalo Bill, el asesino en serie de El silencio de los corderos que arrancaba la piel a sus víctimas- de Clarice Starling, ya no hay barreras físicas en forma de barrotes. “Sólo” -como si eso fuera poco- barreras morales. ¿Sería capaz Hannibal Lecter de comerse a Clarice… a besos?
Los amores obsesivos están muy presentes en la filmografía de
Vicente Aranda, el director fallecido en 2015. Uno de los más destacados es, sin duda, el inspirado en un personaje histórico como
Juana la Loca (2001), una película sostenida en la extraordinaria interpretación de
Pilar López de Ayala.
Brad Pitt y
Angelina Jolie llevaron al extremo el concepto de la lucha de sexos en
Sr. y Sra. Smith (2005), una película que bebía de
La guerra de los Rose (1989) y
Mentiras arriesgadas (1992) y en el que sus personajes vivían un amor obsesionado… por el trabajo.
A simple vista, una historia de amor entre dos personajes interpretados por
Joaquin Phoenix y
Scarlett Johansson difícilmente estaría entre las más originales que hemos visto en el cine reciente si no fuera porque ella (
Her) es… un sistema operativo con la voz de Scarlett Johansson.
Her, ganadora del Oscar al Mejor Guión Original, es una historia de amor imposible de la que es muy fácil enamorarse.
10. "Cincuenta sombras de Grey"
Si hablamos de amores obsesivos, Cincuenta sombras de Grey y Cincuenta sombras más oscuras tienen bastante de obsesión aunque, claro está, las obsesiones presentes en las adaptaciones al cine del best seller de E. L. James estén muy lejos, en calidad y forma, de la altura con la que hemos comenzado este repaso por los amores obsesivos de película: la altura tan alta que da Vértigo.