1490, el aceite virgen extra vestido de porcelana
n mar de olivos que se extiende hasta el horizonte encarna el paisaje más característico de la campiña cordobesa. Es en esta comarca del interior de Andalucía donde se elabora uno de los mejores aceites de oliva virgen extra del mundo. El nombre en sí ya llama la atención: 1490. Ocurre lo mismo con su sabor. Alfonso Fernández, una eminencia en el universo de la cata, necesitó tres años de trabajo hasta conseguir el aceite perfecto. Su producción es artesanal, sin procesos industriales. El resultado es un aceite de autor, único, que ha sido galardonado en los grandes concursos internacionales.
Pero lo que enamora definitivamente, además de su gusto, son las frascas de porcelana que contienen el líquido. Preciosas piezas de cerámica, pintadas a mano una a una, que han conquistado el mundo del diseño. Fue en 2018 cuando la familia Sánchez de Puerta decidió apostar por una idea muy novedosa: comercializar un aceite ecológico presentado en vasijas de loza.
El objetivo era alejarse de la botella de cristal tradicional y buscar un envase reutilizable que respetara el medio ambiente. La porcelana conserva la temperatura y humedad del aceite y es un material perfecto para dar un toque de diseño al envase. Y aún hay un motivo más: homenajear a aquellas vasijas de barro en las que se transportaba el aceite en las naves que partieron desde Huelva hasta América, con Cristóbal Colón al mando.
Porque ese 1490 de la etiqueta tiene mucho que ver con aquel viaje. “Encontré en el despacho de mi abuelo un contrato de compraventa del año 1490 en castellano antiguo”, explica José Miguel Sánchez de Puerta. Aquellas escrituras indican que la finca familiar, donde ya entonces se plantaban olivos, lindaba con las tierras de la Orden de Calatrava. Fue en ellas donde Colón ordenó la provisión de víveres para su rumbo a las Indias, en 1492. Una expedición legendaria para un producto que quiere hacer leyenda.
