11 'gadgets' de cocina para cocinar en casa como un chef profesional
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
La alta cocina siempre ha sido territorio exclusivo de manos expertas y profesionales de los fogones. Hoy, sin embargo, la gastronomía se ha democratizado gracias a las redes sociales, las plataformas digitales y los programas de televisión, acercándonos a casa los secretos de las grandes recetas y los trucos culinarios de los chefs más prestigiosos. Por eso, muchos de nosotros hemos pasado de ver a otros cocinar a querer hacerlo con nuestras propias manos.
Con curiosidad, una pizca de talento y las herramientas adecuadas, como ya hemos visto en coctelería, muchos ya se atreven a replicar en casa esos platos que hacen años habrían parecido imposibles fuera de un restaurante. Eso sí, aquí los gadgets de cocina mandan y ahora son cómplices indispensables de nuestra propia evolución culinaria.
Prueba, experimenta y sube un peldaño más en cada receta con todos los utensilios que te ofrece El Corte Inglés Home. Desde gadgets que afinan técnicas básicas hasta piezas casi de laboratorio con precisión milimétrica. ¿Quieres crear tu propia cocina profesional en casa? Ya no tienes excusa, ¡echa un vistazo!
Un soplete
Seamos sinceros: quien saca un soplete en la cocina sabe lo que hace… o al menos lo parece. Este diseño de Ibili produce ese efecto inmediato: impresiona de primeras, deja claro que aquí se cocina en serio y, sobre todo, aporta el toque definitivo al plato. Porque es perfecto para caramelizar una crema catalana, glasear, dorar un merengue, fundir quesos, marcar carnes o dar textura y ese acabado final a una receta casera para transformarla en algo digno de restaurante. Es capaz de alcanzar hasta 1300 ºC, tiene un diseño cómodo y fácil de manejar, y una autonomía de entre 70 y 100 minutos. Un gadget pequeño, pero con un potencial enorme.
Un ahumador
Vamos con la joya de la corona: el ahumador. Tenerlo en casa es jugar en otra liga. Es uno de los grandes secretos de las cocinas profesionales con los que se pueden ahumar carnes, pescados o quesos, controlando el aroma y la intensidad para crear platos con carácter, profundidad y ese punto tan característico imposible de lograr por otros medios. Su funcionamiento es sencillo, a pesar de imponer: tiene un filtro, un contenedor de serrín, una bandeja de aceite, un conducto de salida de humo y un ventilador con botón de encendido y apagado. Además, incluye un set de filtros de recambio. ¿El gran plus? La posibilidad de personalizar cada receta eligiendo las virutas de madera que puedes comprar por separado en El Corte Inglés Home para jugar con aromas distintos: más suaves, intensos o con matices.
Una campana ahumadora
Si el ahumador consigue el aroma, la campana ahumadora pone el espectáculo. En muchos buenos restaurantes, este gesto final se convierte en parte de la experiencia. Cubre el alimento y ayuda a atrapar el humo, dejando que haga su magia sobre el alimento y ante los ojos de todos. Esta campana para ahumar en frío permite hacerlo en casa con ese mismo resultado preciso e impactante, ideal para quesos, pescados, carnes, mantequillas o incluso cócteles que buscan ese matiz ahumado inesperado. Es de cristal borosilicato muy resistente a golpes y cambios extremos de temperatura y cuenta con una válvula de silicona con autocierre que evita la salida de humo, asegurando un ahumado limpio y eficiente.
Un sifón
Pocas herramientas despiertan tanta admiración en una cocina como un sifón. Es pura técnica y creatividad, un utensilio icónico de la alta cocina que transforma las recetas en arte. Su principio es sencillo: incorporar aire mediante cápsulas de N2O para conseguir infinitas posibilidades como espumas dulces o saladas, frías o calientes, desde una nata ligera, hasta purés, cremas, salas o incluso cócteles con textura aérea.
Su uso es metódico: se introduce la mezcla, se enrosca el cabezal, se carga con la cápsula, se agita y se deja reposar en frío o al baño maría. Este sifón incluye tres boquillas de decoración para jugar con la presentación, un porta cápsulas ergonómico y un sistema de sellado resistente a temperaturas de hasta 75ºC.
Un mechador de carne
Hay trucos de cocina que no pasan de moda y mechar la carne es uno de ellos. Es una técnica clásica que consiste en introducir ingredientes como tocino, hierbas aromáticas, especias, alcaparras, aceitunas… en el interior de la pieza para que, durante el asado, se funda lentamente y la carne quede más jugosa, sabrosa y aromatizada. Este mechador de carne de acero inoxidable permite trabajar distintos cortes como lo haría un profesional. ¿El resultado? Carnes llenas de sabor, incluso en piezas más magras que tienden a resecarse.
Unas pinzas de precisión
Fíjate bien en cualquier cocina profesional: todo buen chef que se precie lleva unas pinzas de precisión colgadas del delantal, casi como una extensión de su mano. No es postureo (bueno, un poco sí), es pura técnica. Porque emplatar bien no es solo colocar la comida en el plato sin sentido, es ponerla exactamente donde tiene que estar, y este set de pinzas permite crear esa coreografía culinaria con la mayor precisión. Fabricadas en acero inoxidable, incluye una pinza recta con punta fina, que permite acceder a los detalles más pequeños y colocar los ingredientes con exactitud; y la pinza curvada, que eleva la mano y evita rozar el ala del plato, algo básico cuando buscas un acabado limpio y elegante como hacen los grandes chefs.
Una jeringa dosificadora para condimentar
Una jeringa dosificadora de cocina provoca curiosidad y respeto, porque es técnica pura. Se utiliza en los grandes restaurantes para algo muy concreto: llevar el sabor justo al interior del alimento y provocar una explosión en el paladar. Con ella puedes inyectar marinados, mantequilla derretida o salsas directamente en carnes, aves o pescados, logrando platos más jugosos, intensos y equilibrados. Al ser transparente, puedes controlar mejor la cantidad exacta y, además, incluye dos agujas intercambiables: una fina, perfecta para líquidos claros, y otra más ancha para marinados densos o salsas con cuerpo. Y es que trabajar desde dentro siempre provoca resultados sorprendentes y muy efectivos.
Pinzas quita espinas
Hay detalles que no se ven, pero se notan, y quitar bien las espinas de un pescado es uno de ellos. En las cocinas profesionales se hace con calma y precisión, con una herramienta específica: las pinzas quita espinas. Tener una en casa marca la diferencia entre un pescado correcto y otro bien trabajado. Permite retirar las espinas, una a una, de forma rápida y limpia, sin romper la carne ni estropear el corte. Es uno de esos utensilios con los que se muestra respeto al producto, antes incluso de cocinarlo, garantizando el bocado perfecto. Este diseño es manejable, cómodo y de acero inoxidable.
Quitaescamas
Hay pasos en la cocina que no son especialmente glamurosos, pero sí absolutamente necesarios. Siguiendo con el pescado, quitar sus escamas es uno de ellos. Es imprescindible, algo ingrato y, cuando no se hace bien, bastante engorroso. Por eso, esta herramienta asegura la rapidez y la eficacia. Hablamos de un quitaescamas de acero inoxidable ligero, resistente y muy funcional, que permite limpiar hasta las piezas más complicadas de forma rápida y efectiva, gracias a sus bordes dentados, que arrastran las escamas, y a un mango ergonómico que permite sujetarlo desde distintos ángulos, ofreciendo mayor estabilidad.
Una pinza para albóndigas
Hasta unas albóndigas pueden ser de alta cocina cuando se cuidan los detalles, porque la presentación importa tanto como el sabor. Por eso, porque también comemos por los ojos, estas pinzas permiten darle siempre el mismo tamaño, consiguiendo piezas iguales, redondas y perfectamente proporcionadas. Fabricadas en acero inoxidable, son prácticas, cómodas y fácil de usar y limpiar. No todo van que ser técnicas complejas, ¿verdad?
Un termómetro digital
Cuando el punto de cocción importa, el termómetro digital se vuelve impresindible. En las cocinas profesionales no se corta una carne ni se sirve un pescado o un postre sin comprobar antes su temperatura interior. Este diseño de WMF permite ese control exacto, con total fiabilidad. Su rápida lectura de temperatura y la pantalla digital facilitan enormemente el trabajo, especialmente cuando se siguen recetas más técnicas en las que cada grado cuenta.
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