Historias de Navidad con George Parra
George Parra sabe que la decoración no consiste en llenar espacios, sino en darles un sentido. Director de arte y diseñador de producción en el cine, está acostumbrado a convertir espacios comunes en atmósferas teatrales que transmiten emociones. Por eso, cuando llega la Navidad, su casa se convierte en un escenario que refleja su forma de entender el arte: cada objeto tiene una intención, cada color dialoga con el espacio y cada rincón cuenta una historia sobre quien lo habita.
Una Navidad en la ciudad
Parra apuesta por una Navidad en la ciudad, con tintes clásicos y sello propio, donde la belleza que surge de los materiales, las texturas y la luz lo inunda absolutamente todo. Además, como buen anfitrión, domina el arte de recibir en casa sin escatimar en detalles especiales, desde la elección de la cristalería hasta un buen hilo musical. Por eso, su mirada estética conecta con la filosofía de El Corte Inglés Home: crear hogares que hablen de las personas que los viven, también en Navidad.
Lazos, luces y elementos naturales
Para George Parra, la Navidad empieza en casa y, más concretamente, en el salón. “Es una extensión de mí, una mezcla ecléctica de lo antiguo con lo moderno, lo decadente y ese hilo fino que lo une con la belleza extrema”, nos cuenta este creativo, que tiene una relación muy personal con los espacios.
Nada está colocado al azar. Cada rincón narra una historia, cada objeto ocupa su sitio por un motivo y cuando llega diciembre, ese orden se reinterpreta. “La luz se vuelve más cálida, el salón se llena de detalles”. Y es que reconoce sin rodeos que el minimalismo no tiene cabida en su imaginario. “El more is more siempre me funciona. En mi caso, lo clásico no decaerá nunca”, de ahí que su salón se llene de tradición a través de ramas naturales de ciprés, olivo o laurel, de candelabros, velas y lazos... De elementos que, en definitiva, nos transportar a la Navidad más sensorial.
Vajilla bonita y buena música
“Me gusta sacar la vajilla más bonita, organizar un buen sitting”, cuenta, con la intención de recuperar el ritual de la buena mesa. Porque seguir las costumbres de siempre tienen algo de mágico. De ahí que siempre haya cosas que nunca cambian en casa de George, “como ese vinilo de George Michael sonando cada diciembre o la voz de Tony Bennet llenando el salón girando despacio”. Para él, la Navidad es "melodías que huelen a hogar, a calma, a la belleza de lo que regresa cada año”.
El ritual de la buena mesa
La Navidad también sucede en los gestos sencillos. En aquello que se prepara con ilusión y se comparte sin prisas. George Parra lo sabe bien. “Me gusta que cada detalle tenga intención: lo que se brinda, lo que se ofrece, lo que se comparte”, nos cuenta mientras enciende unas velas en el salón.
Una mesa bien puesta, una copa bien elegida, una música suave al fondo. “Hay algo especial en elegir con cuidado, en pensar en los demás antes de que lleguen, en preparar cada cosa como si fuera un regalo”, explica. Y esa es quizá la esencia de su Navidad: hacer de cada gesto un detalle.
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