Cómo elegir las mejores alfombras para tu hogar
El interiorismo no es una ciencia exacta, pero sus principios sí que tienen unas cuantas cosas básicas que decir sobre alfombras y su colocación en la casa. Unos conocimientos necesarios sobre clases, materiales, estilos y medidas que te ayudarán a sacarle partido a la decoración de tu hogar y que te presentamos en forma de guía. Invertir en alfombras es crear un espacio más cálido y acogedor, añadir estilo al hogar, y además no hay mejor momento que éste, en el que puedes disfrutar de hasta un 50% de descuento hasta el 24 de noviembre en alfombras en El Corte Inglés. Aprende con esta guía cómo escoger la alfombra perfecta que le falta a tu hogar.
Encuentra la tendencia que va contigo
Lo mejor y más destacable de las cuatro tendencias principales de éste y del próximo año es que proponen diseños atemporales, que apuestan por materiales de calidad y resistentes, capaces de acompañarnos muchos años de nuestra vida.
1. Étnico y tradicional
¿Conoces las alfombras Kilim? Seguro que sí, aunque tal vez no habías ligado a ellas antes esta denominación. Se trata de alfombras tejidas como un tapiz. Una tradición que brota del área de Persia, los países balcánicos y Turquía y que sin duda ha conquistado el resto del mundo. ¿Y los tapetes Gazimur tan propios de la tradición de la India? ¿O las formas geométricas artesanales de la técnica dhurri, también procedente de la india? Precisamente su tradición milenaria las hace poseedoras de una elegancia atemporal, y consiguen elevar, al instante, cualquier espacio de la casa. Además del factor de sofisticación, es innegable que estas alfombras suponen una importante inyección de color a un área, por lo tanto dotan de carácter y personalidad la instancia sin tampoco reclamar un protagonismo excesivo. Se ajustan a espacios donde reinan los muebles de estilo neutro pero también aquellos dotados de más intención y color, creando una ambientación única.
2. Natural
El aspecto natural de las alfombras, sobre todo aquellas elaboradas con fibras vegetales como el yute, está viviendo un momento dulce. Son perfectas para aquellas personas que quieren añadir una alfombra al espacio pero sin que esta absorba todo el protagonismo, o ejerza un factor cromático demasiado rotundo. Este tipo de alfombras, además de muy resistentes, coordinan a la perfección con algunos de los estilos de decoración que están más de moda: tanto aquellos de vocación minimalista como los que se contagian del siempre oportuno espíritu mediterráneo.
3. Geométrico
En un momento en el que los muebles de estilo escandinavo son una apuesta de inversión segura y atemporal en el hogar, y en el que volvemos a retomar con cariño los muebles de inspiración Mid-Century, las alfombras con motivos geométricos aprovechan la oportunidad perfecta para entrar en acción. Esa inspiración danesa en el hogar se crece cuando suma una de estas alfombras, pero también a los espacios minimalistas, influidos por las formas curvas y de inspiración setentera, les sienta fenomenal. Además, estas alfombras presentan la virtud de la calidez, puesto que suelen presentar materiales de lana, de lo más caloríficos, suaves y acogedores que hay.
4. Neutro y moderno
Para los hogares que presumen de una estética más contemporánea, emparentados con estilos arquitectónicos tales como el brutalismo, y en los que viven amantes del arte abstracto, no hay duda: la tendencia de colores neutros y acabados efecto desgasto es para ellos. Se trata de una tendencia en alfombras que, sin renunciar a vestir un espacio y llenar de calidez, opta por soluciones más neutras en las que la decoración pivota sobre otros elementos. Sin embargo, y aunque más sobrias en cuanto color, destacan en dotar de textura e interés el interiorismo de la estancia.
El material perfecto
Por supuesto, nada aporta más calidez que una alfombra elaborada a partir de lana. Puede que no exista mejor sensación para el primer gesto del día, cuando sales de la cama y pones los pies descalzos en el suelo. Un tacto suave y cálido es la mejor opción para un espacio así, o para cualquiera en el que quieras destacar el factor cozy.
Las alfombras de fibra vegetal viven un momento de álgida popularidad, pues visten un espacio manteniendo una estética más bien neutra, desnuda, sin reclamar un excesivo protagonismo en el espacio. Su acabado transmite una cierta ambientación tradicional, muy natural, pero al mismo tiempo es muy moderno y coordina a la perfección con muebles de estilo minimalista y formas onduladas, tan en tendencia en los últimos años. Entre las fibras vegetales, destaca el algodón por su virtud de ser un material que se puede lavar en la lavadora. Pero también hay otros, como el yute, que en los últimos años destacan, especialmente en aquellos hogares con vocación de estilo mediterráneo.
Si lo que buscas es una alfombra para el pasillo o la entrada, o incluso para la cocina, es decir, para un espacio sobre el que vas a pisar mucho, tal vez será más apropiado que consideres las fibras sintéticas. Sin duda, su alta resistencia y durabilidad en el tiempo las hacen las más apropiadas para aquellas áreas más exigentes desde el punto de vista pragmático. Las opciones son numerosas y admiten todo tipo de colores y de diseños.
Para espacios de mayor recogimiento y calidez, como los dormitorios o el salón, no temas escoger opciones de alfombras más gruesas. No solo por el efecto acogedor y cálido en la estancia, sino porque también tienen la propiedad de absorber el sonido y contribuir a una atmósfera de paz. Eso sí, si tienes mascotas peludas, tal vez lo más sensato sea apostar por las alfombras de pelo corto, mucho más fáciles de limpiar periódicamente.
Tamaños y proporciones apropiados al espacio
No recomendaríamos nunca comprar una alfombra para el hogar sin haber realizado antes una tarea imprescindible: medir el espacio en el que la vas a colocar. Un error muy habitual a la hora de colocar alfombras es obviar este paso. Así es frecuente terminar con una alfombra que se queda corta para el área, y en ese caso, desde un punto de vista estético, es mejor prescindir de ella.
Por ejemplo, cuando se trata del salón, lo recomendable es ser generosos con la extensión de la alfombra, y que ésta cubra todo el área de estar, desde las patas de delante del sofá, incluyendo dentro de su forma sillones o butacas adyacentes. Buscamos un efecto que englobe y arrope todo el conjunto, dándole también una coherencia interna a nivel estético.
En el caso del comedor, además de medir el espacio, es también relevante tener en cuenta las medidas de la mesa, puesto que alfombra tendrá que adaptarse a ella.
Por último, al tratarse del dormitorio principal, las normas de interiorismo básicas nos invitan a colocar alfombras que comiencen, al menos, bajo los pies de la cama. Aunque si son más grandes, todavía mejor, incluso llegando a acercarse a la altura de las mesillas de noche. Eso sí, sin llegar a alinearse con el cabecero, de forma que así los motivos y texturas de la alfombra destaquen más.
A cada espacio, su lámpara perfecta
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