Emidio Tucci: Guía de estilo para vestir en la oficina cuando llega el calor
Cortesía de: Emidio Tucci
Cuando las temperaturas suben, vestirse para ir a la oficina se puede convertir en un tarea algo complicada. Mantener una imagen profesional no es tan sencillo si comienzas a sudar y el traje te empieza a acalorar más de la cuenta. El verano exige comodidad y ligereza, pero los códigos de vestimenta siguen siendo algo estrictos en varias empresas. Sin embargo, el armario masculino cuenta con varias opciones más relajadas, tejidos transpirables y siluetas menos rígidas capaces de adaptarse al calor sin perder sofisticación.
El lino, el algodón ligero o las americanas desestructuradas pasan entonces a ocupar un lugar central. La clave está en construir looks que respeten el formalismo, pero con una aproximación mucho más fresca y contemporánea. Tonos claros, cortes fluidos y piezas versátiles permiten suavizar la seriedad tradicional y crear estilismos preparados tanto para una jornada de trabajo como para los compromisos que llegan después.
Las propuestas de Emidio Tucci para esta temporada se mueven precisamente en ese equilibrio entre elegancia y desahogo. A través de prendas ligeras y combinaciones pensadas para el día a día, la firma demuestra que vestir bien en verano no implica complicarse, pues basta con elegir las piezas adecuadas. Estos cuatro estilismos resumen distintas maneras de afrontar el officewear estival, desde opciones más clásicas hasta fórmulas relajadas con un enfoque claramente mediterráneo.
Formal ligero
El verano no tiene por qué significar renunciar a la sastrería. La clave está en trabajar una silueta limpia y bien proporcionada desde una óptica mucho más ligera y relajada, apostando por tejidos frescos, estructuras menos rígidas y combinaciones capaces de mantener la elegancia incluso cuando las temperaturas se disparan.
Una camisa Oxford siempre introduce textura y estructura sin perder frescura, mientras que la americana aporta el punto ejecutivo necesario para un entorno profesional. La corbata lisa azul marino refuerza el aire clásico del conjunto, evitando estampados o contrastes innecesarios, y los mocasines granates añaden una nota más sofisticada y contemporánea frente al zapato de cordones tradicional. Estilismo depurado donde los haya.
Business mediterráneo
El estilo mediterráneo lleva años funcionando como una de las grandes referencias del menswear estival porque consigue algo difícil: aunar elegancia clásica con una actitud algo dandi. Esto se consigue con una combinación muy concreta de elementos: tejidos naturales, sastrería relajada, tonos claros y una actitud aparentemente despreocupada que los italianos resumen bajo el concepto de sprezzatura. Frente a la formalidad más cerrada del tailoring británico, la estética mediterránea apuesta por prendas que respiren, hombros menos estructurados y siluetas fluidas, perfectas para el verano.
En la práctica, eso se traduce en looks construidos desde la naturalidad: camisas de lino ligeramente abiertas, pantalones claros, mocasines suaves y una paleta dominada por blancos rotos, beige, azul cielo o tonos piedra. El objetivo no es parecer excesivamente arreglado, sino transmitir esa sensación de elegancia relajada asociada a lugares como la Costa Amalfitana, la Riviera francesa o las islas griegas. Incluso cuando incorpora elementos sartoriales, el estilo mediterráneo evita la rigidez visual a través de texturas ligeras, contraste suave de colores y proporciones más aireadas que permiten que el conjunto se vea pulido pero nunca excesivamente serio.
Smart casual
El estilo smart casual se ha consolidado como uno de los códigos de vestimenta más relevantes del menswear contemporáneo, especialmente en entornos de oficina cada vez más flexibles. Se trata de un punto intermedio deliberado entre lo formal y lo informal: una forma de vestir “pulida pero relajada” cuya clave está en combinar prendas estructuradas con elementos más desenfadados sin perder coherencia visual. En este equilibrio, el ajuste, la calidad de los tejidos y la simplicidad del conjunto son más importantes que la rigidez del dress code tradicional.
En la práctica, el smart casual funciona a través de la idea de “elevated basics”: piezas cotidianas elevadas mediante el corte, el tejido o el acabado. Camisas bien construidas, pantalones de vestir relajados, americanas ligeras o incluso sneakers limpias pueden convivir en el mismo look siempre que el conjunto mantenga una intención clara. En la oficina, durante los meses de calor, este equilibrio cobra aún más importancia cuando se busca mantener una apariencia cuidada sin recurrir a la formalidad extrema del traje completo.
Viernes relajado
El concepto de “Casual Friday” ha evolucionado en los últimos años hacia una interpretación más cuidada, especialmente en entornos donde la oficina sigue exigiendo cierta coherencia estética incluso en los días más informales. Este tipo de looks ya no se entienden como simple relajación, sino como una versión algo más depurada del casual wear. La clave está en mantener una imagen desenfadada sin caer en lo puramente deportivo, algo especialmente importante en verano, cuando el calor invita a simplificar aún más el vestuario.
En este contexto, el layering ligero se convierte en un recurso habitual para elevar el look sin perder frescura. La camiseta aporta la base más relajada y transpirable, mientras que la camisa sport a rayas introduce estructura y formalismo ligero. Los vaqueros actúan como eje informal del conjunto, aportando naturalidad, y los náuticos azul marino refinan el resultado final con un toque más pulido y veraniego que aleja el outfit del terreno puramente casual. Es una fórmula sencilla pero eficaz: comodidad controlada con un guiño de estilo, perfecta para cerrar la semana dejando la americana en casa.
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