Fue en 1868, cuando contaba yo más menos nueve años; mientras observaba un mapa de África tal como era entonces, puse el dedo en el espacio en blanco que representaba el misterio sin resolver que entrañaba el continente, y con una redomada confianza y una audacia asombrosa, ninguna de las cuales forman ya parte de mi carácter, me dije: Cuando sea mayor, iré allí. Sí, sí que fui allí, siempre que por allí entendamos la región que circunda las Cataratas de Stanley, que en 1868 era el espacio en blanco más blanco de la faz de la tierra. Joseph Conrad Un recuerdo personal, 1912