Reconocido diseñador de espacios museográficos, catálogos y exposiciones, Juan Ariño muestra en esta exposición de pintura, comisariada por Carmen Giménez, obras en la frontera entre la abstracción y la figuración, en las que no representan ningún paisaje concreto sino la estructura común a todos ellos. El catálogo cuenta con un texto de Francisco Calvo Serraller, una presentación de Carmen Giménez y un escrito del propio Ariño. Agrupadas en series como Homenaje a Rikyü, Chinos, Horizontes, Shojis, Ultramar o Hespérides, reflejan también la mirada constante sobre la pintura de los grandes maestros tanto orientales como occidentales. Rikyü, referente ineludible tanto en la obra como en la vida de Juan Ariño, está presente en gran parte de la muestra, algo que tiene que ver más con el ejercicio de la sensibilidad que con una actividad profesional, donde el espacio, o mejor dicho, la poética del espacio, se convierten en la esencia del arte y la arquitectura japonesa zen.