Decidí escribir porque durante años busqué un libro que hablara de emprendimiento sin idealizarlo, que tratara el Derecho sin convertirlo en algo inalcanzable y que mostrara la vida profesional sin el filtro de la perfección. Quise encontrar un libro que dijera, sin miedo, que a veces no hay vocación y aun así hay camino, que aunque falte la claridad, puede haber propósito, y que el orden no es imprescindible para que surja la fuerza. Como no lo encontré, hice lo que solemos hacer quienes no sabemos estarnos quietos: lo escribí.
Decidí escribir porque durante años busqué un libro que hablara de emprendimiento sin idealizarlo, que tratara el Derecho sin convertirlo en algo inalcanzable y que mostrara la vida profesional sin el filtro de la perfección. Quise encontrar un libro que dijera, sin miedo, que a veces no hay vocación y aun así hay camino, que aunque falte la claridad, puede haber propósito, y que el orden no es imprescindible para que surja la fuerza. Como no lo encontré, hice lo que solemos hacer quienes no sabemos estarnos quietos: lo escribí.
Decidí escribir porque durante años busqué un libro que hablara de emprendimiento sin idealizarlo, que tratara el Derecho sin convertirlo en algo inalcanzable y que mostrara la vida profesional sin el filtro de la perfección. Quise encontrar un libro que dijera, sin miedo, que a veces no hay vocación y aun así hay camino, que aunque falte la claridad, puede haber propósito, y que el orden no es imprescindible para que surja la fuerza. Como no lo encontré, hice lo que solemos hacer quienes no sabemos estarnos quietos: lo escribí.
Dimensiones: 23 (alto) x 15 (ancho) cm / Nº de páginas: 195