Si los textos de Todos los nombres de Helena nos muestran la evolución de la pareja, las sutiles ilustraciones de Mario Dubla dejan ver, como a través de un agujero, lo que ocurre en el espacio que ambos habitan cuando ellos no están. De esta manera, avanzamos por las páginas del libro y a través de las estaciones del año a lomos de dos narraciones paralelas: una, en verso, en el plano de las personas; y otra, ilustrada, en el plano de las cosas.El uso de la narración secuencial en viñetas adoptado para la parte gráfica convierte el libro en un producto editorial nuevo e insólito para un poemario. Este aspecto sitúa la obra a medio camino entre un libro de poemas ilustrado y un libro ilustrado con versos. La sencillez de los versos, escritos en un lenguaje llano y directo, y el refuerzo de la narración gráficaconvierten esta obra en apta para un público amplio, no necesariamente acostumbrado a la lectura de poesía.
Dimensiones: 21 (alto) x 15 (ancho) cm / Nº de páginas: 92