Alabado sea el Emperador.Sus pruebas nos curten y nos forman.Sus pruebas nos hacen mejores.Vivimos en el Palacio de las Diez Mil Estancias. Somos quince, uno por cada provincia del Imperio. Cada viernes a medianoche recibimos un regalo del Emperador con una instrucción que cumplir. Si fallamos, nos entierran vivos durante horas. El quinto fallo nos condena a muerte. Hacemos lo imposible por sobrevivir. A veces, cosas terribles. A ti no consiguieron doblegarte. Sonreías cuando te llevaron al Hoyo por última vez. Me llamo Lara y vengo de Marasir, la tierra de hielo donde cantan los glaciares y moran los milagros. Y ya tengo cuatro faltas.