En Acelerador Uno, María Serna escribe desde un cuerpo sometido a la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia, pero también desde todo aquello que continúa ocurriendo alrededor de la enfermedad: el deseo, la maternidad frustrada, los animales, las amigas, la madre, la pareja, el miedo, la memoria y la necesidad de seguir viviendo.
El título nace del acelerador lineal empleado en radioterapia: mientras las partículas se desplazan a enorme velocidad, la paciente debe permanecer completamente inmóvil. Esa paradoja atraviesa todo el libro. Frente al tiempo suspendido del hospital y la incertidumbre, la escritura funciona como diario íntimo, registro del cuerpo y espacio de resistencia. El lenguaje médico se mezcla con escenas cotidianas, imágenes inesperadas, humor ácido y momentos de gran ternura.
Acelerador Uno no convierte la enfermedad en una lección ni busca embellecer el dolor. Habla de la amputación, la cicatriz y el miedo sin renunciar a aquello que continúa pujando después: los vínculos, el deseo y una vida que tiene que aprender a reconocerse de nuevo.
Dimensiones: 20 (alto) x 13,5 (ancho) cm / Nº de páginas: 92