Estos poemas son confidencias de alguien que cuenta hallazgos y búsquedas, derrotas y desilusiones, añoranzas y entusiasmos; son también agradecimiento a quienes compartieron con él tantas intensidades. En recodos de la música, guarda sus historias de amor breves a veces, y a veces largas y luminosas como cauces.Cuando este hombre solitario se sienta a tocar su viola da gamba, y las notas de unas sonatas de Boismortier, de Marcello o de un fragmento de Gluck, vuelan desde las cuerdas al silencio, se da cuenta del poco tiempo que le queda para tocar, para escribir y para amar. Con tristeza, mira la partitura, se detiene, destensa el arco un día más, y no espera ya encontrar a nadie.