Fiebre vital es confesión de amor en calles de esperanzas, aunque el destino gire inexorablemente. Es ilusión constante tejida entre hebras tiernas, desenfrenadas, eróticas. Las distintas facetas del más grande de los sentimientos se plantan en un escenario de ausencias, reencuentros, evocaciones, dudas, certezas... La temperatura no conoce lenguas ni geografías; y sube, irremediable, ante un campo de árboles y estrellas. Allí canta un poeta desnudo, a plena voz, que sueña abrazar al mundo.