Tras la repentina ausencia de su madre, Álex, un niño de ocho años, y su hermana Sara se enfrentan a una nueva vida marcada por la mudanza a un piso moderno y el distanciamiento de su padre. Mientras el progenitor organiza la nueva vivienda, envía a los hermanos a pasar el verano en la casa de campo de sus tías, un lugar habitado por una decena de gatos. A través de la mirada infantil de Álex, la obra explora el duelo, la incomprensión de las dinámicas familiares adultas y el proceso de adaptación a una nueva realidad doméstica.