De noche, sola, cuando lo que más hemos amado se pierde, buscamos algo que nos aparte de la tristeza en los bosques vivos, en los héroes de otros tiempos. Y también en aquellos que se amaron sin importar la sangre de los suyos ni el sufrimiento. Hechiceras, viento frío o danzas invocando la eternidad del mar y el temor ante lo inexplicable. Algo que mantenga la mente y el corazón calmados cuando la realidad es cruel y vemos el plateado color de los astros.