Tras un accidente en su caldero, la brujita Azulín, Azulán cambia su aspecto frente a un grupo de niños que irrumpieron en su hogar. Para tranquilizarlos y transmitirles una lección vital, la bruja relata una fábula en verso sobre un niño hechizado y una mariposa marginada. A través de este relato, se explora la importancia de no juzgar a los demás por su apariencia física y la virtud de la compasión frente a la envidia.