A lo largo de su obra, iniciada bajo el fascismo y aclamada por la crítica internacional en los años del neorrealismo, Roberto Rossellini no propuso ninguna gran ruptura estilística en su cine, si bien dio algunos pasos en falso. Rossellini fue uno de los primeros cineastas que hablaron de sí mismos en sus películas y su producción, tanto cinematográfica, como televisiva, puede considerarse como una larga reflexión casi autobiográfica sobre su entorno y su concepción del mundo.