Tras la Guerra de los Tres Días, la Tierra quedó reducida a un caos humeante y radiactivo. Las escasas avanzadillas humanas en Titán y otros puntos del sistema solar fueron salvadas de la extinción por la oportuna llegada de los veganos, que convirtieron la Tierra repoblada en un protectorado. Contra el dominio alienígena se alzó el legendario Kostantin Karaghiosis, héroe por la libertad para unos, terrorista para otros, y tras años de lucha se consiguió crear una frágil autonomía.