Hermanos muertos que aparecen de madrugada en la butaca de la habitación, ausencias que perduran en viejas fotografías y soledades que no se consuelan y que se consumen en viejos edificios mientras la nieve lo cubre todo. Escrito con un ritmo intenso y con una prosa muy cuidada, la trama de Memoria de la nieve lleva al lector de viaje por el Oxford de los años 60, por el Moscú revolucionario, por la Siberia actual, por la sierra norte de Mallorca y por la Inglaterra profunda de la posguerra. Un recorrido que termina en la Antártida, el lugar donde todo es nieve y donde la novela alcanza su sentido último. Una obra de alta carga sentimental, llena de personajes solitarios e inquietantes, con atmósferas de inspiración gótica. El sorprendente debut de una narradora atípica y excepcional.¬