Permitid, Señor, un poco de lujuria en / este mundo. / Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura, / permitid que las pupilas de luto del deseo se / hundan en el pozo de otros ojos, / permitid que la mano del osado amante palpe / la sangre ajena estremecida. Dejad hervir la entraña de los machos sobre la / piel desnuda, / dejad el juego de los adolescentes labios bucear / en los senos de los lirios, / dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo /en piras escondidas, /dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse / en llamas / de tacto, en apretadas lianas de caricias. Que el rubor se desnude enteramente y la / escultura / surja de tactos y torrentes, / que los zumos de ojos exprimidos y de brazos /manen de fuentes secretas y de labios. / Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas /l os humanos, /que ya, bastante, la carga duró sobre los / hombros. 'Permitid, Señor', de Juan Bernier.
Dimensiones: 22 (alto) x 14 (ancho) cm / Nº de páginas: 264 / Peso: 393 g