Antonio Machado, que se pasó tantos años postergando la conclusión de su discurso de ingreso en la Academia, causó baja en ella y en la vida el 22 de febrero de 1939. En 1956, Max Aub, en su exilio de México, imaginó con menos sarcasmo que melancolía la ceremonia de su toma de posesión como acadmémico, redactando un discurso que se titulaba 'El teatro español sacado a la luz de las tinieblas de nuestro tiempo', y al que habría respondido otro académico tan imaginario como él, su amigo Juan Chabás, quien además en la fecha supuesta del discurso ya había muerto.