La ciencia contemporánea parece haber borrado las fronteras tradicionales entre la humanidad y la animalidad, entre naturaleza y cultura. Además, prolifera una corriente de pensamiento 'políticamente correcto' que, bajo la pretendida defensa de los derechos de los animales, encubre un grave desprecio por la singularidad humana y niega su valor intrínseco, su estatuto especial, su dignidad. Ante esta situación, urge el replanteamiento de ciertas cuestiones esenciales: ¿Existe algún rasgo que diferencie cualitativamente a los seres humanos de los demás animales, o somos una especie natural más, determinable por el conocimiento científico? ¿Se puede hablar realmente de una naturaleza humana?...