En los comienzos del cristianismo, no existió propiamente una literatura evangélica (o, si se prefiere la palabra, jesunista), y sí sólo relaciones orales, confusas, vagas y contradictorias. Mas luego vinieron escritos en que se afirmaban opiniones de partidos teológicos, cada uno de los cuales procuraba escudar su doctrina en la autoridad del llamado Cristo, y perjudicar al rival, arreglando esa autoridad a su modo. ¬
Dimensiones: 22 (alto) x 16 (ancho) cm / Nº de páginas: 474