El abuelo, de barba blanca, sonríe complacido. Ha enseñado la Alhambra y el Generalife, a sus tres nietos y a una amiguita que les acompaña. Bajan por el bosque frondoso, luego de la visita, con tantas emociones. El abuelo contempla la carita de Pepito, que va a cumplir los diez años, llena de regocijo.