Fernando Peña trata en este ensayo de rastrear la decisiva influencia que tuvo el mito de Oriente en la definitiva formación de Flaubert como escritor, y de demostrar cómo en aquellas notas, repletas de sensaciones, experiencias y recuerdos, se encontraba ya el gran escritor de Madame Bovary, cuya redacción abordó nada más regresar a Croisset.