La creación no es patrimonio exclusivo de los artistas. O, dicho de otra manera, todos los humanos podemos ser artistas de nosotros mismos.Al igual que la pintura no está dirigida a los pintores, ni la música a los expertos en música, la filosofía tampoco es para los entendidos. La filosofía es para los profanos. La colección «Filosofía para profanos» quiere facilitar el acceso a la filosofía de algunos autores, no explicando sus vidas o resumiendo sus teorías, sino ofreciendo, para cada uno de ellos, una clave en la que pueden ser leídos.
Dimensiones: 19 (alto) x 13,5 (ancho) cm / Nº de páginas: 111