Los "Niños", Manuel Salvatierra y Felipe el Nene, llegaron a Zahara a comienzos del segundo cuarto de siglo XX para trabajar en la almadraba y realizar las penosas y peligrosas tareas que les asignaran en la pesca del atún. Se conocieron allí y nunca más se separaron. Guillermo Ariza reconstruye las andanzas de ambos por la costa gaditana ("De la Zeca a la Meca") en el que las circunstancias que les afectan, terribles en muchos casos, forjan una amistad a toda prueba -los Niños comparten ahora el descanso eterno en el mismo nicho del cementerio de Zahara-. En el relato se constata la dureza y miseria de sus vidas, y la brutalidad que se palpita también en otros mundos, como el taurino. El autor desvela con precisión y realismo todo el periplo, que suma a la inmersión del lector en un baño de sensaciones: olores, texturas, colores... En estos Cantes de ida y vuelta se siente la fuerza de las raíces, y se (re)descubre las tierras gaditanas, su Historia. Sobre todo, Zahara.
Dimensiones: 21 (alto) x 15 (ancho) / Nº de páginas: 122 / Peso: 210 g