Desde un patito feo que no quiso ser cisne, una lechera que se atrevió a romper vasijas o un lobo cansado de ser el malo del cuento, pasando por un niño que buscó y buscó al genio en su lámpara no tan maravillosa, hasta una caperucita que se enfadó con su lobo y tres cerditos que se cansaron de hacer sus casitas.
Todos ellos conviven en este libro buscando la mejor manera de romper con el «colorín colorado», porque a nadie le gusta que se le termine su cuento.