Jung-soo se dirige a su casa
para celebrar el cumpleaños
de su hija, pero al circular
por el interior de un túnel
este se derrumba dejándolo
atrapado en el interior del
coche que, a su vez, queda
sepultado bajo los escombros.
La situación es crítica,
la élite de los equipos de
emergencia trabaja a contrarreloj
en el rescate y el
gobierno promete un apoyo
absoluto. Pero a medida que
pasan los días y el interés
mediático se desvanece,
también surgen las dudas de
que Jung-soo, con las escasa
provisiones con las que
contaba, siga con vida, por
lo que hay que tomar
una drástica decisión.