Todo lo que necesitas para un pelo más fuerte y bonito en primavera
Cortesía El Corte Inglés
La primavera es una revolución anual que trastoca los ritmos y ciclos de nuestro organismo de forma profunda. “Con la llegada de la primavera podemos sentir que la piel se desequilibra debido a los cambios hormonales que provocan en nuestro cuerpo el aumento de horas de luz y la subida de las temperaturas”, dice el doctor Álvaro Campillo Soto, del área de medicina integrativa en The Beauty Concept. El cabello, como un sistema anexo a la piel, también está sometido a los mismos factores, por lo que con la llegada de la primavera no es extraño notar la melena más desvitalizada, frágil y sensible. Todo ello puede agravarse con las de alergias primaverales, que pueden provocar dermatitis o sensibilidad en el cuero cabelludo donde están los folículos en los que se ancla el pelo. Si el cuero cabelludo está alterado, nuestro cabello también lo estará.
También influye el cambio de hora. "La modificación del patrón natural sueño-vigilia puede afectar a los ritmos circadianos, influir en la secreción de melatonina y cortisol, y repercutir en la salud capilar”, indican la doctora Alba Gómez Zubiaur, directora de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar en Instituto Médico Ricart, y Laura Zamfir, Medical Advisor de Olistic.
Cómo hay que cuidar el pelo en primavera
Adaptarse a los desajustes de la primavera puede llevar días o semanas. Para asegurar la salud y el bienestar capilar durante este periodo y en los meses venideros, desde el final del invierno hay que poner el foco en calmar el cuero cabelludo, proteger el pelo del sol, combatir la caída estacional y reforzar nuestra dieta con nutricosméticos que aporten micronutrientes esenciales.
Calmar el cuero cabelludo
Lavar el pelo con champús suaves que no contengan sulfatos, alcohol ni fragancias artificiales, aclararlo con agua tibia o lo más fresca posible y evitar el uso del secador y las planchas son medidas que protegen la fibra y evitan que el cuero cabelludo pueda irritarse o verse alterado.
Además, en primavera es recomendable hacer una cura calmante estacional con un tratamiento específico con activos como el extracto de cica —calmante y protector de la barrera—, la niacinamida —que hidrata intensamente—, la glicerina —muy humectante— o los péptidos —que regeneran y mejoran la elasticidad de la piel del cuero cabelludo—. Al menos un par de veces por semana, o con toda la frecuencia que sea posible, aplicar masajes capilares suaves con la yema de los dedos o con un masajeador de luz LED alivia la tensión y oxigena el cuero cabelludo, promoviendo un pelo más vital.
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Aplicar un tratamiento anticaída
La caída estacional o efluvio telógeno es una de las consecuencias más llamativas de cómo los cambios en el ambiente pueden afectar a la calidad y estado de nuestro cabello. En primavera, los cambios hormonales por el aumento de luz solar y las temperaturas aceleran el paso de los folículos a la fase de reposo, lo que se traduce en que, durante unas semanas, perdemos cabellos de forma más abundante (entre 250 y 400 pelos al día). Se trata de un proceso de renovación natural por el que no hay que alarmarse, siempre que remita pasadas unas semanas.
Para hacerle frente, un tratamiento con proteínas específicas de la estuctura del cabello, como la queratina, la adenosina o la quinina, estabilizan los intercambios metabólicos entre el cuero cabelludo y la raíz del nuevo pelo, estimulan el anclaje y promueven la densidad de cada fibra capilar.
Protección solar, también en la melena
En primavera es normal que el pelo esté más frágil y seco por el aumento progresivo de la radiación UV. Esta sobreexposición al sol degrada la queratina, la proteína fundamental que da cuerpo y estructura al cabello, lo que se traduce en una pérdida de volumen y un pelo visiblemente más débil y opaco. Además, la exposición solar —cada vez más intensa y prolongada a medida que los días son más largos y calurosos— afecta inevitablemente a la cutícula, que puede desescamarse dando lugar a encrespamiento, falta de control en el peinado y ausencia de brillo.
Aplicarse un spray o sérum con SPF y antioxidantes y protegerse con gorras, sombreros o pañuelos son los mejores consejos para evitar los daños de la radiación solar. Para quienes prefieren que la protección solar esté incorporada en los productos habituales, una mascarilla con filtros solares como último paso de lavado después del acondicionador es la opción perfecta.
Nutricosmética para un extra de cuidado y protección
Sumada a todas las medidas anteriores, la nutricosmética es la guinda del ritual perfecto y el mejor aliado posible para la salud del pelo en primavera. Al actuar desde el interior del organismo, los suplementos proporcionan los nutrientes que el folículo necesita para fortalecer la estructura del cabello, estimular el crecimiento, evitar la caída y recuperar la vitalidad en el cambio de estación.
Biotina, zinc, cobre, vitaminas C y E y extractos botánicos como la Serenoa repens o las semillas de calabaza son los micronutrientes más indicados para hacer frente a los estragos del daño ambiental y el desajuste hormonal. Es importante saber que la nutricosmética exige constancia: se necesitan al menos tres meses para obtener resultados visibles, ya que este es el tiempo que dura el ciclo completo de renovación del folículo.
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