Perfumes gourmand, la tentación dulce que adoran los centennials
Creatividad: Paula Martín del Río
Irresistible es, para muchos, el adjetivo que mejor define a los perfumes gourmand. Una familia aromática “dulce y envolvente que despierta los sentidos con notas que evocan postres exquisitos”, dicen en la Academia del Perfume. Vainilla, toffee, cacao, manzana asada, caramelo, praliné, algodón de azúcar… Son aromas capaces de “transportarnos mentalmente a nuestra zona de confort”, explica Jérôme di Marino, perfumista y Académico de Número sillón Haba Tonka de la Academia del Perfume. Por eso gustan tanto.
Surgidos gracias a los avances en la química orgánica y la tecnología del perfume a mediados del siglo XX, los perfumes gourmand viven ahora una auténtica edad de oro, sobre todo entre las generaciones más jóvenes, que se alinean con lo que estas fragancias representan: sus aromas activan el placer en el cerebro y transmiten optimismo, recuerdos de la infancia y alegría de vivir.
Si boomers y millennials se decantaban mayoritariamente por perfumes florales, amaderados, orientales, cítricos o especiados, la Generación Z ha adoptado con entusiasmo las fragancias gourmand cautivada por sus notas de repostería y golosinas. ¿Lo más revolucionario? “Perfumes que juegan con referencias muy literales, como las palomitas dulces, el brownie, el chicle, el panettone, la tarta de limón, el pistacho, el pan de jengibre, la piña colada o el banana split, desvela Di Marino. Toma nota de las mejores fragancias gourmand para sucumbir a la deliciosa tentación olfativa que ha revolucionado la industria de la perfumería.
Angel, de Thierry Mugler
Visionaria, inmortal, eterna. Creada en 1992, Angel de Thierry Mugler fue la primera fragancia gourmand de la historia. Un revolucionario ejercicio de estilo y concepto que ha llegado hasta hoy en plena forma expresiva. Algodón de azúcar, coco, melón, piña, miel, bayas rojas, nuez moscada, chocolate, caramelo, vainilla y haba tonka son algunas de las disruptivas notas que crean la magia de este ángel.
Emily in Paris Haertfelt, de Michel Germain
La serie centennial del momento inspira un perfume a la medida de sus fans: juguetón, romántico, optimista y con vocación de estilo. Lo logra a través de una atrevida mezcla de notas de fresas silvestres, champagne, lichi, vainilla, rosas y (¡cómo no!), macarons. Un perfume que encaja a la perfección en el fondo de armario de cualquier joven adicta a la moda.
Zadig, de Zadig&Voltaire
Que el dulzor no nos confunda: una fragancia gourmand no tiene por qué ser recatada ni empalagosa. Y mucho menos ñoña. Para muestra, Zadig, de Zadig&Voltaire. Un perfume rebelde que transmite que quien lo usa es una mujer atrevida, autocomplaciente y segura de sí misma. Crema chantilly, sésamo, vainilla y jengibre componen su revolucionaria estela.
Roasted Vanilla, de Loewe
Una vainilla inusualmente seca es el hilo conductor de Roasted Vanilla, de Loewe. Compleja e inesperada, la alquimia parte de una combinación de la preciada especia con la dulzura alcohólica del coñac y un corazón picante de pimienta rosa. El resultado es un jugo sensual y envolvente que se mantiene siempre en delicado equilibrio. Aunque tal vez no esté al alcance del bolsillo los centennials —que tienen ahora entre 15 y 30 años—, puede ser el perfecto regalo inspirador y aspiracional para una ocasión especial.
Miutine, de Miu Miu
La irreverencia es el concepto en torno al que la casa joven de moda de Miuccia Prada ha construido su más reciente creación olfativa. Descaradamente juguetona como la chica Miu Miu, Miutine mezcla notas de fresa silvestre, azúcar moreno y vainilla Bourbon con acordes florales y amaderados. El resultado es un perfume de frescor travieso que se ha convertido en fenómeno viral entre los zoomers.
Devotion, de Dolce & Gabbana
Cítricos, sí, pero confitados. Es la magia del azúcar lo que convierte al efervescente, ácido y refrescante limón de Calabria en un ingrediente gourmad. Un corazón de panna cotta, ron y azahar y una base de vainilla completan la golosa ecuación de Devotion, de Dolce&Gabbana, un perfume inspirado en el panettone creado por el maestro Olivier Cresp.
Naxos, de Xerjoff
No podía faltar en este listado un perfume con notas de canela y miel, dos de las referencias más embriagadoras y refinadas del universo gourmand. Su estela abre con un estallido de naranja, bergamota y otros cítricos mediterráneos que aportan un toque jugoso. Poco a poco la fragancia vira hacia lo dulce con el protagonismo de suculentas frutas confitadas. De nuevo el precio puede alejarlo del público centennial más joven, aunque les gustará tenerlo en el radar como un buen perfume de iniciación a la vida adulta.
La Vie est Belle L'Elixir, de Lancôme
Es, quizás, la fragancia más madura de esta lista. La más elegante y sofisticada. Un perfume floral, frutal y gourmand que destaca por llamativas notas de frambuesa y violeta sobre una base cremosa y sutil de cuero y manteca de cacao. Un acorde de licor de frambuesa le aporta un carácter alcohólico, adulto. También contiene rosa, que le da un aire empolvado que rebaja el exceso de dulzor.
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