Los mejores protectores solares para todos los tipos de piel en crema, en spray, en barra y con color
Ilustración: Gonzalo Muiño
Si hablas con cualquier experta o experto en belleza, te dirá que el protector solar es un paso fundamental en el cuidado de la piel que nunca debes saltarte. De hecho, un buen protector solar es la mejor crema antiaging que puedes utilizar, porque de nada sirve invertir en productos carísimos de última generación si no proteges tu piel del sol. Léelo de nuevo: de nada. Además, se trata de un cosmético que debes utilizar todos los días del año sin excepción, independientemente del tiempo que haga, de ahí que una de las claves para incorporarlo a tu rutina diaria sin esfuerzo y sin que te de pereza ponértelo es encontrar un SPF adecuado a tu tipo de piel y a tus preferencias personales. Piénsalo, es más probable que uses protector solar a diario si te gusta su textura y se adapta a tu estilo de vida, ¿verdad?
¿Cómo elegir el mejor protector solar?
Dada la enorme variedad de protectores solares que existen en el mercado, la búsqueda del protector solar facial perfecto puede ser interminable, así que es muy habitual no saber por dónde empezar. En mi caso, tengo una buena colección de fórmulas que conozco y me encantan, pero gasto protector solar más rápido que cualquier otro producto, así que siempre busco la mejor alternativa. Para ello, tengo en cuenta algunos factores que, sí, tu también deberías tener en cuenta si estás en la búsqueda del mejor protector solar para ti. Aquí van:
- Elige la fórmula adecuada para tu tipo de piel. Si tienes la piel sensible, opta por protectores solares sin perfume para minimizar las reacciones alérgicas y la inflamación. Los protectores solares físicos suelen ser menos irritantes y más adecuados para pieles sensibles, aunque también puedes utilizar fórmulas para niños. En el caso de que tengas la piel grasa, una buena opción pueden ser las fórmulas de acabado mate o en polvo, ya que ayudan a absorber el exceso de sebo. Además, son fáciles de reaplicar durante el día. Y si tu piel es madura, apuesta por protectores solares que combatan los signos del envejecimiento y la contaminación, además de proteger la piel del daño solar.
- Opta por un protector solar con un SPF de 30 o superior. Busca un protector solar con un SPF de al menos 30. Un protector solar de amplio espectro con un SPF de 30 impedirá que aproximadamente el 97% de los rayos UVB lleguen a tu piel, mientras que un SPF de 50 solo permitirá el paso de alrededor del 2% de los rayos.
- Busca fórmulas de amplio espectro. Asegúrate de que tu protector solar ofrezca protección contra los rayos UVA y UVB. Los rayos UVA tienden a afectar más nuestra piel porque penetran más profundamente que los UVB, pero ambos dañan la piel, así que es importante protegerse de ambos.
- Considera un protector solar adecuado para tu tono de piel. Si bien la variedad de protectores solares minerales para pieles oscuras ha aumentado exponencialmente en los últimos años, muchas personas de piel oscura aún prefieren los protectores químicos debido al residuo que dejan las fórmulas minerales. Los protectores solares químicos no suelen dejar residuo en ningún tipo de piel.
- Elige una textura que se acomode a ti. Pese a que la mayoría de las personas no les gusta la sensación de una fórmula densa, puede que no seas una de ellas. De acabado glowy, mate, tipo gel… hay para todos los gustos.
Los mejores protectores solares para todos los tipos de piel
Ahora que ya sabes como elegir, te dejamos la guía definitiva para que encuentres el mejor protector solar facial y, sobre todo, el que mejor se adapte a ti.
Protectores solares en crema
Los protectores solares en crema son, en líneas generales, los más utilizados. Su textura envolvente e hidratante suele funcionar a la perfección en pieles normales o secas, y además, aseguran una protección efectiva y uniforme. Dentro de esta categoría, puedes elegir entre fórmulas más fluidas o más ricas, en función de tus preferencias y de la sensación que busques. Eso sí, es fundamental aplicar la cantidad suficiente para que la protección sea verdaderamente efectiva. Necesitas 2 mg por centímetro cuadrado de piel, lo que equivaldría a 1 dedo para la cara y 2 dedos para el resto de cada una de las zonas del cuerpo (pecho/escote, abdomen, brazo, antebrazo, espalda superior, espalda inferior, muslo, pierna…).
Asimismo, es importante darle a tu piel el tiempo suficiente para que absorba el protector solar, lo que significa que hay que esperar al menos 15 minutos antes de exponerse al sol después de aplicarlo y, por supuesto, reaplicar cada dos horas siempre que se vayan a pasar más de cinco minutos bajo la luz directa del sol.
Protectores solares en spray
Los protectores solares en spray o bruma son la opción más cómoda para retocar la fotoprotección, ya sea en la playa, en la piscina o en la ciudad. Porque reaplicar el protector solar es necesario incluso si estamos maquilladas. Su difusor en aerosol cubre todas las zonas del rostro de forma rápida, además de extenderse más fácilmente y sin necesidad de mancharte las manos.
Existen fórmulas para todos los gustos: oleosas, acuosas o lácteas. Las primeras suelen ofrecer un aspecto hidratado y brillante a la piel, las segundas una acción refrescante y las terceras una sensación de hidratación total. Todas ellas se suelen absorber con facilidad y los aromas suelen ser agradables y ligeros. Dichas características hacen que se simplifique su reaplicación en todos lados, especialmente en lugares como la playa o para la práctica de deportes al aire libre.
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Protectores solares en barra
Estas pequeñas barras lo tienen todo: protegen de los rayos UV, suavizan el rostro y vienen con aplicador. Algunas fórmulas más nuevas, además, vienen con tratamiento, así que son buenos aliados para tu rutina de cuidado para la piel. El gran beneficio de los protectores solares en barra es que pueden cubrir perfectamente todas las áreas del rostro, tienen una textura ligera y se pueden llevar a todos lados, con lo que resultan súper prácticos para hacer retoques durante el día.
En definitiva, son prácticos, tienen fórmulas eficaces, son fáciles de aplicar, resultan muy cómodos para utilizar en cualquier lugar y en cualquier momento y apenas ocupan espacio en el neceser. Además, son ideales para reaplicar en zonas de la piel más delicadas y que necesitan un plus de atención: manchas o trastornos de hiperpigmentación que se activan al exponerlas al sol, cicatrices recientes que dejarán una marca más grande si no las proteges adecuadamente, lunares "sospechosos" o un nuevo tatuaje.
Protectores solares con color
Afortunadamente, protegerse del sol ya no implica renunciar a una piel bonita. Los fotoprotectores faciales con color han revolucionado la rutina de cuidado: fórmulas ultraligeras que se integran fácilmente en el día a día y que, además de proteger, aportan cobertura, unifican el tono y dejan ese efecto buena cara que antes solo conseguíamos con maquillaje.
Además, muchos de ellos incorporan ingredientes con acción antiedad que mejoran la calidad y el aspecto de la piel. Por lo que, a la hora de elegir el mejor, conviene fijarse en algunos aspectos clave. Lo ideal es optar por fórmulas con filtros de amplio espectro (UVA, UVB, luz azul), con activos antioxidantes y despigmentantes, y texturas que se fundan bien con la piel sin dejar residuos.
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