Los 6 tipos de brochas de maquillaje que necesitas (y cómo usarlas)
Cortesía Hermès
El mundo del maquillaje es ajeno a las reglas. Como manifestación de la creatividad, la autoexpresión y la experimentación artística, el maquillaje es, por definición, libre. Aún así, hay un principio que no podemos obviar: elegir las herramientas adecuadas a la hora de maquillarnos puede marcar la diferencia entre un producto bien integrado y un acabado que no termine de convencer.
Influyentes maquilladoras como Pat McGrath, Bobbi Brown o Diane Kendal no han dudado en proclamar que sus manos y dedos son, al menos para ellas, la mejor herramienta para conseguir un maquillaje ultra fresco y natural egecto 'glow'. Y en las redes, celebs como Hailey Bieber —quien ha demostrado sobradamente ser muy pro en el automaquillaje— no dudan en compartir tutoriales utilizando exclusivamente sus manos. Tal es la pericia de todas ellas que funden, aplican y masajean el maquillaje sirviéndose básicamente de las yemas de sus dedos, logrando un acabado transparente, con cero líneas marcadas y donde la textura de la piel respira sin artificio. Sin embargo, para el común de los mortales, las brochas pueden ser el aliado perfecto para lograr precisión y control, pues permiten modular la cantidad de producto, trabajar por capas y conseguir desde un maquillaje natural hasta uno más sofisticado.
Cada brocha está pensada para una función concreta. En un kit básico no deberían faltar brochas para base, corrector, polvos, colorete, iluminador y sombras de ojos. Toma nota de nuestra selección de los seis tipos de brochas de maquillaje que hay que conocer (y saber usar).
Brocha para la base de maquilaje
Quienes utilizan base de maquillaje siempre buscan que el resultado sea uniforme y natural, como de piel desnuda. Para lograrlo, la herramienta es clave. Elige una brocha de forma plana o ligeramente redondeada, con cerdas densas, suaves y flexibles que permitan difuminar el producto sin dejar marcas. Las de fibras sintéticas, que no absorben producto y son fáciles de limpiar y mantener, son ideales para las bases de maquillaje de texturs líquida o fluida.
CONSEJO DE EXPERTO: Aplica poca cantidad y trabaja desde el centro del rostro hacia fuera, con movimientos cortos y suaves. Así controlarás la cobertura y evitarás un acabado pesado.
Brocha para el corrector
De tamaño pequeño y de forma plana, redondeada o ligeramente puntiaguda (para trabajar con precisión en zonas como el contorno de ojos, el surco nasogeniano y las pequeñas imperfecciones), la brocha para aplicar el corrector es un aliado imprescindible. Más parecidas a un pincel, sus cerdas suaves y densas ayudan a difuminar el producto sin perder control.
CONSEJO DE EXPERTO: Deposita una pizca de corrector en la zona que deseas cubrir y difumínala a toquecitos, sin arrastrar el producto. Solo así lograrás un acabado imperceptible.
Brocha para los polvos
Si utilizas polvos sueltos o compactos para sellar y fijar el maquillaje y matizar los brillos, es probable que la esponja o la borla incluidas en el envase no acaben de convencerte. La alternativa es aplicarlos con una brocha grande y redondeada de cerdas suaves, largas y flexibles que permita repartir el producto de forma uniforme. De tamaño XXL, mango corto y cerdas súper suaves, las brochas kabuki también son perfectas para esta función.
CONSEJO DE EXPERTO: Descarga el exceso de producto antes de aplicarlo sacudiendo ligeramente la brocha en el aire. A continuación, trabaja con movimientos suaves, sin presionar.
Brocha para el colorete
La brocha ideal para el colorete varía dependiendo si la textura de rubor elegida es en polvo, fluida o en crema. Para fórmulas en polvo funcionan bien las brochas de tamaño medio, redondeadas o biseladas, con cerdas suaves y flexibles. Para coloretes en crema o fluidos resultan más prácticas las brochas con cerdas densas y compactas que ayudan a fundir el producto con la piel.
CONSEJO DE EXPERTO: Empieza aplicando poca cantidad de colorete y difumínalo a toques, sin arrastrar. Puedes intensificar el color poco a poco añadiendo capas hasta lograr el efecto deseado.
Brocha para el iluminador
El iluminador no es un producto que haya que aplicar en excesiva cantidad, y esto determina el carácter de la brocha: pequeña o mediana, con cerdas muy flexibles y con el canto de forma redondeada, de abanico o ligeramente puntiaguda. Su misión es ayudar a aplicar el producto con precisión en los puntos altos del rostro, pero siempre con una saturación ligera, casi transparente.
CONSEJO DE EXPERTO: Toma poca cantidad, retira el exceso sacudiendo la brocha en el aire y aplica el iluminador con suaves movimientos de arrastre sobre el hueso del pómulo, el puente de la nariz o el arco de Cupido.
Brocha para las sombras de ojos
El maquillaje de los ojos es infinito en cuanto a técnicas, efectos y acabados. De ahí que la brocha (o más bien pincel) ideal no tenga solo una forma. Las planas y pequeñas van genial para depositar el color sobre el párpado; las de difuminar, sueltas y flexibles, ayudan a integrar los tonos, suavizar los bordes y crear degradados o ahumados. Las biseladas, con las cerdas cortadas en diagonal, aseguran máxima precisión para delinear con eyeliner en textura gel o polvo y para definir las cejas.
CONSEJO DE EXPERTO: Para difuminar las sombras, haz movimientos cortos en una sola dirección, sin barridos de ida y vuelta. Así el pigmento se funde sin desplazarse.
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