Un perfume que pasa a la acción, la nueva propuesta de Kenzo Parfums
Cortesía de KENZO
El lujo ya no es lo que era… y esto es una buena noticia. Las compañías que antaño solo generaban brillos y destellos pero carecían de propósito, hoy son valedoras de iniciativas que merece la pena contar.
Es el ejemplo de la historia que hay detrás de la última metamorfosis vivida por la mítica fragancia L’Eau de Kenzo Parfums. Se llama L’Eau Ambrée, su historia mezcla belleza y sostenibilidad y va a conquistar a todos aquellos que, al evocar a qué huele el verano, visualizan un atardecer dorado frente al mar.
Por dentro y por fuera, L’Eau Ambrée de Kenzo Parfums tiene mucho que decir. Pero, antes, ¿qué es y a que huele esta nueva versión del agua mítica de Kenzo? Para saberlo, hay que conocer la evolución de una de las sagas olfativas más emblemáticas de la casa Kenzo, ya que ésta es una reinterpretación luminosa que busca conectar con el placer más sensorial.
La evolución de L’Eau
Todo empezó en 1996, cuando el diseñador japonés Kenzo Takada decidió desafiar las reglas del universo beauty con un homenaje a la naturaleza más onírica en forma de fragancia. De esta idea romántica, que describió como “un agua viva, alegre y llena de color”, nació un perfume icónico, el primer L’Eau, que conquistó los tocadores de mujeres de medio mundo.
Dos años más tarde, esta emblemática lluvia floral dio paso a su versión masculina, L’Eau Kenzo pour Homme. En 2025, la Maison se inspiró en ambas fragancias y creó una tercera, esta vez sin género, a la que llamó L’Eau Pure. La imagen que recreaba su composición era una ola fresca bajo un sol radiante.
Treinta años después, la fragancia se viste con un atuendo más sensual, su ADN acuático se transforma en una propuesta cálida, luminosa y profundamente conectada con el mar. Pero no el mar en cualquier momento, sino en ese horizonte anaranjado que tiñe todo de dorado al caer el sol, cuando el cielo parece encenderse.
Toda esta inspiración concluye en lo que los perfumistas llaman un aura solar, lograda con una serie de ingredientes cuidadosamente seleccionados y mezclados por dos nombres imprescindibles de la perfumería contemporánea: Daphné Bugey y Nicolas Bonneville, bajo cuya firma ya triunfó el anterior L’Eau.
NOVEDAD
L’Eau Ambrée de Kenzo Parfums
En su salida encontramos la suavidad jugosa de la higuera, una nota vegetal y ligeramente cremosa que aporta frescura. A continuación, el gran protagonista de la fórmula: el ylang-ylang, una flor tropical famosa por su sensualidad envolvente que no se presenta de forma convencional, sino bajo tres formas distintas que son pura sofisticación: una infusión con un toque especiado, una esencia más voluptuosa y un extracto puro obtenido mediante una tecnología de extracción sin disolventes químicos.
El equilibrio entre calidez y frescura lo consigue una molécula biodegradable llamada Aquozone, que reproduce el efecto de la brisa marina sobre la piel.
El fondo, muy sensual y envolvente, combina sándalo, benjuí y vainilla de Tahití para dejar una estela cremosa y reconfortante, de esas que permanecen horas sin resultar invasivas.
Lujo beauty al servicio del planeta
En un mercado que podría empezar a estar saturado de discursos sostenibles, llega una revolución que es perfectamente medible. La pequeña revolución silenciosa de L’Eau Ambrée comienza en la fórmula, que alcanza un 90% de ingredientes de origen natural.
Fabricada íntegramente en Francia, esta nueva fragancia apuesta por una producción local que favorece circuitos de proximidad. Incluso el alcohol utilizado procede de remolachas cultivadas en explotaciones francesas vinculadas a prácticas agrícolas más responsables.
Además, la vocación sostenible también se refleja en la arquitectura del propio frasco: Su diseño, inspirado en la silueta orgánica de una gota de agua, incorpora un 15% de vidrio reciclado. El packaging apuesta por la sobriedad y la sensatez. Su cartón certificado procedente de bosques gestionados de forma sostenible.
Un perfume que pasa a la acción
Quizá lo que hace más interesante este lanzamiento es lo que ocurre lejos de los estantes de las tiendas, concretamente en la Polinesia Francesa, donde Kenzo ha unido fuerzas con Coral Gardeners. Se trata de un colectivo fundado en 2017 por Titouan Bernicot, que se puso en marcha tras ver cómo los arrecifes de su isla natal perdían color, biodiversidad y vida.
Lo que comenzó como un proyecto local se ha convertido en una iniciativa global de restauración marina: Hasta la fecha, la organización ha plantado más de 160.000 corales, ecosistemas que albergan aproximadamente una cuarta parte de la biodiversidad marina y resultan esenciales para la salud del océano.
¿En qué consiste la colaboración? Con las ventas de L’Eau Ambrée se ayuda a financiar la recuperación de arrecifes dañados. De hecho, la firma ya ha impulsado un jardín submarino de 11.000 corales y programas educativos que han acercado la conservación marina a cientos de niños de la zona.
Cortesía KENZO PARFUMS
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