Hay pequeños detalles que, en invierno, cambian radicalmente la experiencia de jugar al pádel, y suelen ser los más fáciles de pasar por alto. Los calcetines técnicos, por ejemplo, son casi tan importantes como las zapatillas. También conviene llevar un gorrito ligero o cinta térmica para las orejas, especialmente en pistas expuestas al viento, y unos guantes finos que puedas quitarte entre puntos si eres friolero: mejor empezar a jugar con las manos calientes que tardar un set entero en sentirlas.
En la bolsa, merece la pena añadir una toalla pequeña para las manos, porque la humedad afecta al agarre de la pala, y un overgrip de repuesto: cuando hace frío, el sudor es más traicionero y un cambio rápido puede salvar el partido. Y aunque parezca mentira, la hidratación es crucial incluso en los días de 6 grados. Se suda, se pierde líquido y la sensación de sed es menor, así que conviene llevar una botella de agua o una bebida isotónica y beber entre juegos, como si fuera pleno agosto.
