Cómo ser el anfitrión perfecto en Navidad siguiendo 5 pasos
No se trata de una cuestión de rivalidad, sino de que los demás se sientan como en casa, a gusto, disfrutando de los días especiales que les estás ofreciendo en tu propio hogar durante estas fechas tan señaladas. Como anfitrión, sabemos que lo más fundamental es que nadie discuta, o se sienta incómodo, o básicamente pase unas malas fiestas. Pero más allá de estos aspectos hay muchos otros adicionales que pueden convertir tu acogida en una experiencia más que memorable. Presta atención a las ideas que aquí compartimos según la estancia de la casa, y no olvides tomar nota de aquello que más te guste o encaje para los tuyos.
El salón-comedor, un lugar de encuentro para todos
Llegadas las Navidades siempre surge la misma duda: ¿cómo organizar el salón para que los invitados estén cómodos? La clave está en la mesa principal en la que se realizarán las cenas y comidas, que puede que no sea lo suficientemente grande. En ese caso, es posible añadir una mesa supletoria (vistiéndola con su mantelería, vajilla y accesorios navideños) y tratar siempre de despejar botellas y jarras dejándolas en una mesita auxiliar (si es con ruedas, será más manejable) cuando se esté disfrutando del menú.
Otro problema viene con las sillas. Casi nunca hay suficientes y al final se acaba recurriendo a las sillas de la mesa de la cocina, las de las habitaciones de los niños, la del despacho que hay en casa o, peor todavía, las exteriores de la terraza o el balcón. Gran error porque eso, además de estropear el look navideño del salón, hará que cada invitado esté sentado a una altura diferente. Ante ello, la mejor solución es buscar un conjunto de asientos que se puedan guardar el resto del año y, como valor añadido, también es buena idea hacerse con varios pufs que permitan a los tuyos relajarse… ¡si tu sofá con chaise longue se queda corto en Navidades!
La cocina no se puede pasar por alto
Es justo en esta estancia de la casa donde se prepararán las exquisiteces que probarán los invitados. Y para lograrlo, la propuesta es equipar la cocina con todo lujo de detalles. Empezando por el delantal estrella del anfitrión (más los que puedan ponerse los miembros de la familia que les apetezca echar una mano), luego un buen juego de sartenes que permita preparar el menú navideño a la perfección (sin que nada se quede pegado), y ollas exprés y baterías, imprescindibles para que el plato principal, ese que requiere horas y horas, tarde menos tiempo en hacerse y su resultado salga sin ningún imprevisto. ¿Y qué hay del postre? De cara al último punto de la cena o comida de Navidad, a los allegados en casa se les puede impresionar con unos riquísimos dulces preparados en moldes innovadores, de la máxima calidad.
La habitación de invitados
El secreto reside en hacerle ver a los familiares que en casa tienen reservado un lugar para descansar, un espacio propio e íntimo que no les haga parecer que son un estorbo. ¿Ideas? A las mesitas de noche se les puede añadir una lámpara que brinde luz cálida y un jarrón con flores (acompañando esta decoración con otro motivo más navideño, por ejemplo), mientras que la cama se puede vestir con unos textiles con motivos invernales y una mantita a los pies que proteja contra el frío. No hay que olvidarse de colocar en el armario suficientes perchas libres, así como unos juegos de toallas generosos y hasta unas zapatillas de andar por casa que a cualquiera le harán sentir como si estuviera en un verdadero hotel boutique.
Un baño propio para los tuyos
Cierto es que en muchas casas no existe un baño de invitados porque los metros cuadrados no lo permiten, pero si el piso cuenta con dos aseos, lo mejor es reservar uno durante las Navidades para los seres queridos. En el momento de acondicionarlo no hace falta darle muchas vueltas, sino recurrir a lo indispensable. Esencial es que exista un albornoz por cada invitado (¡para que no se vean obligados a taparse con la toalla cuando salgan del baño!), una bandeja o cestita sobre el mueble del baño con lo básico del cuidado corporal/facial, y si no hay radiador en la estancia, lo más fácil es recurrir a un pequeño calefactor. También es posible colocar una cesta para que los invitados puedan dejar en ella su ropa sucia. ¡Y no te olvides del toque navideño con algún sutil adorno!
Un obsequio de despedida
En Navidad regalos no faltan, cierto es, pero como anfitrión también se puede hacer un obsequio muy original agradeciendo a los allegados el haberse quedado en casa. Lo aconsejable es que, durante la estancia, o bien en el dormitorio de invitados o en su baño propio se coloquen velas aromáticas cuya fragancia ambientará las estancias. Y para que no lo olviden los tuyos, a la hora de despedirse será muy guay regalarles una segunda unidad de esa vela de forma que, cuando la enciendan a lo largo del 2023 en sus propios hogares, ¡ellas y ellos recuerden la maravillosa estancia que les ofreciste en Navidad!
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