9 ideas para ser el anfitrión perfecto: cómo recibir (y sorprender) en casa
Ser un buen anfitrión no va de grandes gestos, sino de tener claras unas cuantas reglas sencillas: hacer que tus invitados se sientan bien desde el primer minuto y tener la casa preparada para que la velada fluya sin complicaciones. Hay personas que dominan este arte de una forma casi natural (aunque en realidad todo esté estudiado al milímetro): ponen la mesa ideal, la cubertería perfectamente colocada, te reciben con un cóctel, tienen siempre algo para picar y saben crear un ambiente agradable poniendo en juego los cinco sentidos. Pero, como todo, también es cuestión de tener los básicos adecuados.
Recibir en casa es mucho más fácil cuando cuentas con una vajilla coherente, una buena cristalería de esas que querrás que pasen de generación en generación, textiles de calidad acordes con la temática de la cena y accesorios que facilitan la vida y, encima, sean bonitos para tenerlos a la vista. ¿Misión imposible? No lo creo, y menos con todo el repertorio que encontramos en El Corte Inglés Home. Estos son los básicos que necesitas para erigirte como el anfitrión perfecto esta Navidad.
Una vela en copa
En el centro de la mesa de Navidad, las velas son casi una constante. Aportan calidez y crean ambiente. El problema llega cuando ponemos candelabros altos que interrumpen algo esencial: la conversación. Y un buen anfitrión jamás querría eso.
Una opción mucho más acertada son estas velas presentadas en copas doradas de acabado craquelado. Su altura es la justa para vestir la mesa sin robar protagonismo a quienes se sientan enfrente. La luz sigue siendo envolvente y elegante, sin deslumbrar ni entorpecer. Además, son blancas, de doble mecha y un detalle clave: no tienen aroma. Porque los buenos anfitriones saben que en la mesa nunca deben mezclarse fragancias artificiales con el aroma de la comida.
Una litofanía
La iluminación puntual es clave en cualquier mesa cuidada para crear un ambiente íntimo y, si encima sorprenden, mucho mejor. Aquí entra en juego esta litofanía de Lladró, una alternativa muy especial a la clásica lámpara de mesa.
La magia de la litofanía está en el diálogo entre la luz y la porcelana translúcida. Al encender la vela de su interior, la pieza se transforma: la luz se difunde suavemente y el grabado cobra relieve, creando un efecto delicado y envolvente. En este modelo, el motivo es el Nacimiento, una escena profundamente ligada a la Navidad. Colocada sobre un aparador, una mesa auxiliar o incluso en el centro de la mesa, funciona como tres en uno: ilumina, decora y genera ese efecto wow.
Una sopera clásica
Una sopera clásica es una de esas piezas que parecían denostadas y han vuelto a adquirir protagonismo por la espectacularidad de sus diseños y el empaque que aporta a la mesa. Esta sopera de forma octogonal es de esas piezas que parecen sencillas, pero son auténticas joyas: viste el centro y encaja con cualquier vajilla, incluso combinando estilos distintos. Fabricada en porcelana, destaca por su dureza, transparencia y resistencia, además de su acabado impecable. Una pieza que todo anfitrión que cuide los detalles querrá tener siempre a mano.
Unas pinzas para el jamón
En Navidad nunca falta un buen jamón en la mesa. Y tampoco falta aquel que siempre hace los honores y lo corta como manda la tradición. Pero tan importante como saber cortar bien el jamón es saber servirlo, y ahí es donde entran en juego los pequeños detalles que distinguen a un buen anfitrión. Las pinzas especiales para jamón son un básico imprescindible, pues permiten coger cada loncha con precisión, sin tocarla con las manos y sin romper su forma, algo fundamental para mantener la textura, la presentación y, por supuesto, la higiene. Las que hemos elegido, de Arcos, están fabricadas en acero inoxidable, con un diseño ergonómico, ligero y muy preciso. Una pieza que forma parte de este ritual tan nuestro.
Un termómetro para el vino
Hay diferencia entre servir vino y servirlo en su mejor momento, y ahí es donde se reconoce a un buen anfitrión: en esa minuciosidad que casi nadie ve, pero todos agradecen. Por eso, un termómetro para botellas es una pieza que pocos tienen en cuenta, pero marca la experiencia. Basta con colocar este termómetro digital de vino alrededor de la botella para leer la temperatura exacta, asegurándose de abrirla cuando está realmente en su punto y sin margen de error. Fabricado en acero y plástico, es práctico y fácil de usar, pero sobre todo,es revelador: habla de alguien con gusto por el buen vino y respeto por lo que sirve.
Un 2x1: cubitera y enfriador
¿Por qué elegir entre una cubitera o un enfriador si se pueden tener las dos cosas a la vez? Este cubo de hielo funciona tanto como cubitera clásica para mantener el hielo en perfecto estado durante toda la velada, como enfriador para botellas, evitando viajes constantes a la cocina. Su diseño en acero inoxidable 18/10, de líneas suaves y acabado brillo, encaja con cualquier mesa bien puesta, sin resultar invasivo ni aparatoso.
La clave está en su doble pared, que conserva la temperatura ideal durante más tiempo, y en detalles pensados para el uso real: tapa para mejorar la refrigeración y asas que facilitan moverlo cuando la mesa lo pide. Un buen anfitrión lo tiene todo bajo control.
Un soporte para tartas
Un buen anfitrión nunca infravalora el postre. Al contrario: el momento dulce merece su propia puesta en escena. Por eso, un plato alto para tartas eleva el postre, literal y metafóricamente hablando, asombrando siempre con su bonita presentación.
Y más si habalmos de Vista Alegre y una de sus piezas-joya. Su diseño está inspirado en la obra Viagens Philosophicas del naturalista Alexandre Rodrigues Ferreira y en la fauna, la flora y la gente de la Amazonia actual. Desarrollada en colaboración con Ecoarts Amazônia, su diseño fue galardonado con el European Product Design Award (Silver Prize). Sin duda, una pieza que no pasa desapercibida y que habla del gusto de quien recibe.
Un juego de licor
Hay momentos en una comida o una cena que piden una pausa. Y el final, cuando llega el licor, es uno de ellos. Por eso, un juego de licor bien elegido dice mucho del anfitrión: de su atención por los detalles y de su manera de cerrar una velada como merece. Este conjunto de Sargadelos, compuesto por botella, bandeja y seis chupitos, lleva ese final a otro nivel. Realizado en Fine China, con sus inconfundibles motivos en blanco y azul, es un sello que conecta tradición, diseño y cultura desde hace décadas. Sacar una gran pieza como esta a la mesa para rematar la cena es un gesto maestro, casi ceremonial.
Una lámpara catalítica
Cuando reunimos a mucha gente en casa, el ambiente se carga casi sin darnos cuenta. Un buen anfitrión sabe que hay que cuidar los cinco sentidos, también el olfato, tan decisivo como la luz o la música, y eso no significa recurrir a aparatos grandes o purificadores de aire ruidosos o poco estéticos.
La lámpara catalítica es una solución discreta y elegante para purificar el ambiente sin perfumarlo en exceso. La recarga Air Pur Neutro Esencial desodoriza y limpia el aire sin dejar olor, algo fundamental cuando no queremos que nada compita con los aromas de la mesa. Para después, la fragancia Caricia de algodón aporta una estela fresca y nada invasiva, ideal para el momento del café o el final de la velada. Todo ello presentado en una lámpara catalítica de líneas sencillas con tulipa plateada, bonita a la vista y muy eficaz.
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