Cortesía de Coconut El Corte Inglés
Los 5 planes más divertidos para disfrutar del otoño con los niños
Solemos pensar que los planes divertidos para disfrutar con los niños y niñas son patrimonio exclusivo del verano. Y que una vez que llega el otoño y los días comienzan a ser cada vez más cortos y más frescos toca conformarse con la rutina del parque, el cine de los sábados o las sesiones de juegos en casa. Nada más lejos.
La curiosidad de los pequeños no tiene límites. Y una buena manera de aprovechar este potencial es proponerles planes que se salgan de la rutina o nuevas actividades que conecten con sus gustos e intereses. Además de proporcionarles inolvidables instantes de diversión, estos novedosos e inesperados planes estimularán la creatividad, las habilidades sociales y sensoriales y el pensamiento crítico de niños y niñas.
Desde jornadas de inmersión en la naturaleza hasta un primer acercamiento al arte o nuevos deportes que les brinden una perspectiva lúdica y disfrutona del ejercicio físico a la vez que reducen el sedentarismo y el estrés, hay propuestas que son todo diversión... Y mucho más. Toma nota de los cinco mejores planes de otoño para disfrutar con niños y niñas.
01.
Mindfulness en la naturaleza
El otoño es la estación perfecta para hacer planes en la naturaleza con los niños e inculcarles el aprecio por nuestro entorno y los valores del ecologismo. Liberados de las altas temperaturas del verano, el clima fresco es ideal para disfrutar de caminatas sencillas y animar a los pequeños a explorar con mirada curiosa. Recoger piñas o castañas, saltar en montones de hojas o simplemente invitarles a observar cómo cambia el aspecto de los árboles para dar la bienvenida a la nueva estación son actividades que fomentan la conexión con la naturaleza y estimulan a los niños –tan acostumbrados a las pantallas y a los dispositivos móviles– a focalizarse en el aquí y en el ahora.
02.
Otoño sobre ruedas
¿Quién ha dicho que las bicicletas sean sólo para el verano? Los patines, las tablas longboard, los patinetes, los triciclos (y también las bicicletas) son para todas las estaciones. Muchas ciudades disponen de carriles bici. Y, en su defecto, siempre hay parques o zonas recreativas al aire libre destinadas a actividades sobre ruedas. Recuerda que la seguridad es lo más importante: no olvides equipar al niño o niña con casco, rodilleras, coderas, guantes y todo lo necesario para evitar que, si se cae, pueda lastimarse. Los pequeños siempre han de estar vigilados por un adulto y han de circular sólo por las zonas habilitadas. Prepara una mochila para llevar agua y fruta o un tentempié para reponer fuerzas… ¡Y a rodar!
03.
Su primer spa
En verano –en la playa, el río y la piscina– niños y niñas sacian su pasión lúdica por el agua con sobredosis de zambullidas y chapuzones. Y de repente acaba el buen tiempo y… ¡adiós agua hasta el año que viene! Para nada. Una sesión de spa puede brindarles la oportunidad de disfrutar de la dimensión más relajante del medio acuático. Un placer quizás aún desconocido por muchos. Infórmate de si en tu zona hay spas que permitan la entrada a menores. Ten en cuenta que ciertas instalaciones de los circuitos de agua (como la sauna seca o el hammam) no suelen permitir el acceso a niños y niñas. No obstante, siempre pueden disfrutar de las piscinas de burbujas, los chorros fríos y las relajantes tumbonas.
04.
Un paseo por el arte urbano
¿Te has parado a pensar cuánto hace que no vas a un museo? ¿O que no te paras a contemplar, detenidamente y con calma, los monumentos de tu ciudad? Acompañar a los niños en sus primeras incursiones en el patrimonio de su lugar de origen es una valiosa enseñanza y un regalo que recordarán toda su vida. Y el otoño, que permite hacerlo sin calor y sin demasiada densidad de turistas, es una estación ideal. Infórmate de exposiciones temporales que puedan ser interesantes para todos los públicos, o aprovecha para visitar los museos más importantes. En este tipo de actividades, menos es más: céntrate sólo en una parte, o en unas pocas obras, para que los pequeños no se sientan abrumados con un exceso de información. Y, cuando volváis a casa, nada mejor que experimentar con vuestras propias manos las maravillas del arte con acuarelas, arcilla, pinturas...
05.
Un picnic en el parque
Desde que empezó el curso, la semana se hace muy larga de lunes a viernes. Por eso, romper con la rutina y la monotonía con un almuerzo al aire libre el sábado o el domingo puede ser la mejor fórmula para que el fin de semana adquiera cierto sabor a vacaciones. Aunque un picnic en el campo sería idílico, no hace falta irse muy lejos. Basta con localizar un parque urbano que disponga de zonas de pradera y preparar todo lo necesario: comida tipo finger food, fruta, agua, un bizcocho casero para la merienda, un balón o algún pasatiempo para jugar en grupo… Los niños disfrutarán tanto de los preparativos como del propio picnic, así que no dudes en animarles a que te ayuden a preparar la cesta.
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