Tercera parte de la biografía de Picasso que nos muestra cómo convirtió el confortable sillón del arte en un burdel luminoso.
Es la primavera de 1966 y Picasso regresa a España con su amada Fernande. La primera parada es Barcelona, donde se reencuentra con antiguas amistades y revive recuerdos de infancia. El viaje continúa hasta Gósol, en casa de un antiguo contrabandista, Josep Fontdevila. Allí comienza un cambio en su pintura que estallará cuando de vuelta a Francia conozca al pintor Henri Matisse y emprenda un viaje oscuro más allá del arte civilizado.
Julie Birmant y Clément Oubrerie (Aya de Yopougon) nos descubren los años inmediatamente anteriores al cubismo, con las primeras influencias del arte primitivo.