Las memorias que se escriben en la vejez, al borde del abismo, acarrean siempre el último disgusto de la vida, pero escribirlas a los veinte años sería prematuro. Siendo el autor joven, cuando un día se encontraba afligido por algo o por alguien, un gran poeta le aconsejó que 'no se enterase'. Él trató de hacerlo, pero se sentía muy incómodo, como flotante, porque el cuerpo le pedía lo normal, alegrías y tristezas, las dos cosas, cada una a su tiempo, y llegó a la conclusión de que, si aquel poeta escribía buenos versos era, sin duda alguna, porque 'se enteraba ; a un escritor le resulta muy difícil no enterarse aunque, con alguna frecuencia, tenga que compartir su vida con gente que no se entera. Las memorias estrictamente autobiográficas Ìuna tercera parte de este libroÌ no suelen molestar a nadie, porque les informan de algo que no les afecta, pero las otras, las del tiempo compartido por todos, pueden dar satisfacciones o hacer daño.
Dimensiones: 23 (alto) x 14 (ancho) cm / Nº de páginas: 620