Una novela tan libre como conmovedora, donde la memoria, la imaginación y el humor desafían las leyes del duelo Un hombre acaba de morir. Su hijo está junto al cadáver cuando descubre que un olor &guayaba, miel, fruta madura& emana del cuerpo de Panchito, su padre. Ese olor dulzón desencadena una cascada incontenible de recuerdos, asociaciones, preguntas y fantasías. Entre el duelo y la incredulidad, la mente se resiste a aceptar la pérdida y salta sin descanso de la infancia a la mitología, de las anécdotas a las historias más peregrinas, de vagabundos a los inuit, de la leche derramada a las chelas y de ahí a los confines del universo. Entre la elegía y la comedia, entre el monólogo torrencial y la confesión íntima, esta novela transforma el duelo en una extraordinaria odisea verbal. Una obra deslumbrante sobre la pérdida, la memoria y las historias que nos contamos para sobrevivir a nuestros muertos. «Un escritor mexicano singularísimo y ubicuo». Emiliano Monge «Consigue conmover sin recurrir a lugares comunes». Revista UNAM
Dimensiones: 150 (alto) x 230 (ancho) / Nº de páginas: 200